jueves, 13 de noviembre de 2025

Hace 51 años hablaba Yasser Arafat en la ONU.

 



Asamblea General de las Naciones Unidas

29º período de sesiones

Documentos Oficiales



A/PV.2282 y Corr.1

13 de noviembre 1974

Sesión plenaria 2282ª

Miércoles, 13 de noviembre 1974, a las 10.30 horas, Nueva York

Presidente: Sr. Abdelaziz Bouteflika (Argelia)

Contenido

Tema 108: Cuestión de Palestina (continuación - Continuación de la reunión del 2268ª).



1. El PRESIDENTE: Los miembros recordarán que la Asamblea General, en su resolución 3210 (XXIX), aprobada el 14 de octubre de 1974, decidió invitar a la Organización de Liberación Palestina [OLP], el representante del pueblo palestino, a participar en las deliberaciones de la Asamblea General sobre la cuestión de Palestina en sesiones plenarias.

[El Presidente continúa en árabe]

2. El PRESIDENTE (interpretación del árabe): En nombre de la Asamblea General, quiero dar una cálida bienvenida al Sr. Yasser Arafat, Presidente del Comité Ejecutivo de la Organización de Liberación de Palestina y Comandante en Jefe de la Revolución Palestina. Ahora le invito a dirigirse a la Asamblea General.

3. -EL SR. ARAFAT: En nombre del pueblo de Palestina y del líder de la lucha nacional, la Organización de Liberación Palestina, aprovecho esta oportunidad para expresar a usted, señor Presidente, mis más sinceras felicitaciones por su elección a la Presidencia de la 29º período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. Desde hace mucho tiempo, nosotros, sabíamos que usted es un defensor sincero y fiel de la causa de libertad, justicia y paz. También sabíamos que usted está en la vanguardia de los luchadores por la libertad con su guerra heroica argelina de liberación nacional. Hoy Argelia ha logrado una posición distinguida en la comunidad mundial y ha asumido sus responsabilidades tanto en el nacional como en los campos internacionales, así ganando el apoyo y la estima de todos los países del mundo.

4. También aprovecho esta oportunidad para expresar mi más sincero agradecimiento al Sr. Kurt Waldheim, el Secretario General de las Naciones Unidas, por los grandes esfuerzos que ha hecho y sigue haciendo para que podamos asumir nuestras responsabilidades en el más suave manera posible.

5. En nombre del pueblo de Palestina aprovecho esta oportunidad para felicitar a los tres Estados que han sido recientemente admitidos como Miembro de las Naciones Unidas después de obtener su independencia nacional: Guinea-Bissau, Bangladesh y Granada. Les enviamos nuestros mejores deseos a los líderes de los Estados miembros y les deseamos progreso y éxito.

6. Señor Presidente, le doy las gracias por haber invitado a la OLP a participar en esta sesión plenaria de la Asamblea General de Naciones Unidas. Estoy agradecido a todos los representantes de los Estados de las Naciones Unidas que han contribuido a la decisión de introducir la cuestión de Palestina como un tema separado en la agenda de esta Asamblea. Esa decisión hizo posible la resolución de la Asamblea que nos invitara a intervenir en ella sobre la cuestión de Palestina.

7. Esta es una ocasión muy importante. La cuestión de Palestina está siendo reexaminada por las Naciones Unidas, y consideramos que ello es una victoria para la organización mundial, tanto como una victoria para la causa de nuestro pueblo. Se indica de nuevo que las Naciones Unidas de hoy no son las Naciones Unidas del pasado, al igual que el mundo de hoy no es el mundo de ayer. Las Naciones Unidas de hoy representan a 138 naciones, cifra que refleja más claramente la voluntad de la comunidad internacional. Así, hoy en día las Naciones Unidas tienen mayor capacidad para aplicar los principios consagrados en la Carta y en la Declaración Universal de Derechos Humanos, además de estar más verdaderamente facultada para apoyar las causas de la paz y la justicia.

8. Nuestros pueblos están empezando a sentir ese cambio. Junto a ellos, los pueblos de Asia, África y América Latina también sienten el cambio. Como resultado, las Naciones Unidas adquiere una mayor autoestima, tanto en la vista de nuestro pueblo y en la opinión de otros pueblos. Nuestra esperanza es que el fortalecimiento de las Naciones Unidas pueda contribuir activamente a la búsqueda y el triunfo de las causas de la paz, la justicia, la libertad y la independencia. Nuestra determinación de construir un mundo nuevo se fortalece; un mundo libre del colonialismo, el imperialismo, el neocolonialismo y el racismo en cada una de sus instancias, incluyendo el sionismo.

9. Nuestro mundo aspira a la paz, la justicia, la igualdad y la libertad. Desea que las naciones oprimidas, agobiadas bajo el peso del imperialismo, puedan ganar su libertad y su derecho a la autodeterminación. Espera que las relaciones entre las naciones se establezcan en base de igualdad, coexistencia pacífica, respeto mutuo en los asuntos internos de cada uno, asegurando la soberanía nacional, la independencia y la unidad territorial en el marco de la justicia y el beneficio mutuo. Que los lazos económicos que lo aten deben basarse en la justicia, la igualdad y el mutuo el interés. Por último aspira a dirigir sus recursos humanos contra el flagelo de la pobreza, el hambre, las enfermedades y calamidades naturales, hacia el desarrollo productivo de las capacidades científicas y técnicas para potenciar la riqueza humana--todo esto con la esperanza de reducir la disparidad entre los países en desarrollo y los países desarrollados. Pero todas esas aspiraciones no pueden realizarse en un mundo que es actualmente gobernado por tensión, injusticia, opresión, discriminación racial y explotación, un mundo también amenazado con la guerra sin fin, los desastres económicos, guerra y la crisis.

10. Un gran número de pueblos, incluidos los de Zimbabwe, Namibia, Sudáfrica y Palestina, entre muchos otros, siguen siendo víctimas de la opresión y la violencia. Sus áreas del mundo son presa de luchas armadas provocadas por el imperialismo y la discriminación racial, ambas con toda forma de agresión y de terror. Esos son los casos de los pueblos oprimidos, obligados por circunstancias intolerables a la confrontación con tal opresión. Pero dondequiera que ese enfrentamiento se produce es legítimo y justo.

11. Es imprescindible que la comunidad internacional apoye a estos pueblos en sus luchas, en el fomento de sus causas legítimas y en el logro de su derecho a la libre autodeterminación.

12. En Indochina, los pueblos siguen expuestos a la agresión. Ellos siguen siendo objeto de conspiraciones que les impiden alcanzar la paz y la realización de sus objetivos. Aunque los pueblos del mundo han acogido con satisfacción los acuerdos de paz alcanzados en Laos y Vietnam del Sur, nadie puede decir que la verdadera paz se ha logrado, ni que las fuerzas responsables en primer lugar de la agresión ya han desistido de sus ataques a Vietnam. Lo mismo puede decirse de la actual agresión militar contra el pueblo de Camboya. Por lo tanto, corresponde a la comunidad internacional apoyar esos pueblos o5primidos, y también condenar a los opresores por sus proyectos contra la paz. Por otra parte, a pesar de la actitud positiva adoptada por la República Popular Democrática de Corea con respecto a una solución pacífica y justa de la cuestión de Corea, no existe aún ninguna solución de esa cuestión.

13. Hace unos meses el problema de Chipre estalló violentamente ante nosotros. Todos los pueblos del mundo han compartido el sufrimiento de los chipriotas. Pedimos que las Naciones Unidas sigan esforzándose para alcanzar una solución justa en Chipre, ahorrándoles una posible guerra y asegurando en su lugar la paz y la independencia para ellos. Indudablemente, sin embargo, el examen de la cuestión de Chipre esta dentro de los problemas de Medio Oriente, así como de los problemas del Mediterráneo.

14. En sus esfuerzos por reemplazar un sistema anticuado, pero aún dominante sistema económico mundial, con un nuevo y más lógicamente racional, los países de Asia, África y América Latina, sin embargo, deben enfrentar ataques implacables sobre estos esfuerzos. Estos países han expresado sus puntos de vista en la sexta sesión extraordinaria de la Asamblea General sobre las materias primas y el desarrollo. Así, el saqueo, la explotación, el desvío de la riqueza de los pueblos empobrecidos debe terminarse inmediatamente. No debe haber ninguna disuasión a los esfuerzos de estos pueblos para desarrollar y controlar su riqueza. Además, hay una profunda necesidad de llegar a precios justos para las materias primas de estos países.

15. Además, estos países siguen siendo obstaculizados para el logro de sus objetivos principales formulados en la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar en Caracas, en la Conferencia Mundial de Población en Bucarest y en la Conferencia Mundial sobre la Alimentación en Roma.

Las Naciones Unidas por lo tanto deben doblar todos los esfuerzos posibles por lograr una modificación radical del sistema económico mundial, haciendo posible que los países en desarrollo se puedan desarrollar; deben asumir la responsabilidad de la lucha contra la inflación, ahorra llevada más pesadamente por los países en vías de desarrollo, especialmente por los países productores de petróleo y deben condenar firmemente cualquier amenaza contra estos países simplemente porque exigen sus justos derechos.

16. La carrera armamentista en todo el mundo no muestra signos de disminución. Como consecuencia, el mundo entero está amenazado con la dispersión de la riqueza y el derroche total de sus energías. La violencia armada se hace más probable que en todas partes. Esperamos que las Naciones Unidas se dediquen con gran determinación a frenar la adquisición ilimitada de armas, para evitar incluso la posibilidad de la destrucción nuclear; para reducir las enormes sumas gastadas en tecnología militar, para convertir los gastos de guerra en proyectos para el desarrollo, para aumentar la producción, y para beneficiar a la humanidad común.

17. Y, aún así, la máxima tensión existe en nuestra parte del mundo. Allí, la entidad sionista se aferra tenazmente a los territorios árabes ocupados; el sionismo persiste en sus agresiones contra nosotros y contra nuestro territorio. Febrilmente están realizando nuevos preparativos militares. Estos anticipan otra quinta guerra de agresión que se lanzará contra nosotros. Tales signos llevan como posible visión mas cercana, que hay una probabilidad que esta guerra podría presagiar la destrucción nuclear y la aniquilación catastrófica.

18. El mundo necesita de grandes esfuerzos, si sus aspiraciones a la paz, la justicia, la libertad, la igualdad y el desarrollo son materializarse y si su lucha es lograr la victoria sobre el colonialismo, el imperialismo, el neocolonialismo y el racismo en todas sus formas, incluyendo el sionismo. Sólo por estos esfuerzos pueden dar forma concreta a las aspiraciones de todos los pueblos, incluyendo las aspiraciones de los pueblos cuyos estados se oponen a tales esfuerzos. Este es el camino que conduce al cumplimiento de esos principios destacados por la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin embargo, si el statu quo fuera simplemente mantenido, el mundo estaría en su lugar expuesto a un prolongado conflicto armado, además de económico, a las calamidades humanas y naturales.

19. A pesar de las constantes crisis mundiales, incluso a pesar de los poderes sombríos del atraso y del desastroso mal, vivimos en una época de cambio glorioso. Un viejo orden mundial se está desmoronando ante nuestros ojos, como el imperialismo, el colonialismo, el neocolonialismo y el racismo, cuya principal forma es el sionismo, inevitablemente perece. Tenemos el privilegio de poder presenciar una gran ola de la historia, que lleva a los pueblos adelante en un nuevo mundo que ellos han creado. En ese mundo las causas justas triunfarán. De eso estamos seguros.

20. La cuestión de Palestina pertenece a esta perspectiva de aparición y lucha. Palestina es crucial entre los que lucharon sin descanso por esas causas justas de las masas trabajadoras bajo el imperialismo y la agresión. No puede ser, y no se pierde en mí hoy, como estoy aquí ante la Asamblea General, que si me ha dado la oportunidad de dirigirme ante la Asamblea General, también debe dar la oportunidad a todos los movimientos de liberación que luchan contra el racismo y el imperialismo. En su nombre, en nombre de todos los seres humanos que luchan por la libertad y la autodeterminación, hago un llamamiento a la Asamblea General con carácter urgente, para dar a sus justas causas de la misma atención plena que la Asamblea General ha dado con toda razón a nuestra causa. Cuando dichos reconocimientos sean hechos, a partir de entonces habrá una base segura para la preservación de la paz universal. Porque sólo con esa paz, un nuevo orden mundial perdurará, en el cual los pueblos puedan vivir libres sin el miedo de la opresión, el terror y la supresión de sus derechos. Como he dicho antes, esta es la verdadera perspectiva en que se puede establecer la cuestión de Palestina. Ahora voy a hacerlo para la Asamblea General, teniendo muy en cuenta tanto la perspectiva y el objetivo de un próximo orden mundial que viene.

21. Aún cuando hoy nos dirigimos a la Asamblea General, que es ante todo una tribuna internacional, también estamos expresando nuestra fe en la lucha política y diplomática como complementos de nuestra lucha armada. Además, expresamos nuestro agradecimiento por el papel que la ONU es capaz de jugar en la solución de problemas de alcance internacional. Pero esta capacidad, dije hace un momento, se convirtió en real sólo una vez que la ONU ha atendido a la realidad de vida que aspiran los pueblos, hacia los cuales una organización de una dimensión verdaderamente internacional tiene obligaciones únicas.

22. Al abordar hoy la Asamblea General, nuestro pueblo proclama su fe en un futuro no comprometido, ya sea por las tragedias del pasado o por las limitaciones actuales. Si, cuando hablamos del presente, acudimos al pasado en nuestro servicio, lo hacemos tan sólo para iluminar nuestro camino hacia el futuro, junto con otros movimientos de liberación nacional. Si ahora volvemos a las raíces históricas de nuestra causa, lo hacemos así porque presente, en este momento y en nuestro medio, están los que al mismo tiempo que ocupan nuestras casas, su ganado pasta en nuestros pastos y sus manos recogen el fruto de nuestros árboles, pretenden al mismo tiempo que somos espíritus incorpóreos, ficciones sin presencia, tradiciones o futuro. Hablamos también de nuestras raíces porque hasta hace poco tiempo, algunas personas ha mirado -y continua mirando- nuestro problema como un mero problema de refugiados. Porque han interpretado, la cuestión del Medio Oriente Medio como poco más que una disputa fronteriza entre los estados árabes y la entidad sionista. Por cuanto han imaginado que nuestro pueblo no reclama derechos legítimos o propios, y que lucha sin lógica ni motivo válido, por el simple deseo único de perturbar la paz y aterrorizar arbitrariamente. Por cuanto hay entre ustedes - y aquí me refiero a los EE.UU. y otros como él – los que abastecen a nuestros enemigos libremente con los aviones y las bombas y con todas las variedades de armas asesinas. Porque toman posiciones hostiles contra nosotros, distorsionando deliberadamente la verdadera esencia del problema. Y todo esto hecho no sólo a nuestra costa, sino también a expensas del pueblo estadounidense y de la amistad que tenemos la esperanza podamos cimentar entre nosotros y este gran pueblo, cuya historia de lucha por el bien de la libertad honramos y saludamos.

23. No puedo renunciar a esta oportunidad para exhortar directamente al pueblo estadounidense desde esta tribuna, pidiéndole que dé su apoyo a nuestro pueblo heroico y a su lucha. Les pido de todo corazón para respaldar el derecho y la justicia, que recuerde ante todo a George Washington, el Washington heroico cuyo propósito era la libertad de su nación e independencia; a Abraham Lincoln, campeón de los desposeídos e infelices, y también a Woodrow Wilson, cuya doctrina de los 14 puntos sigue siendo suscrita y venerada por nuestro pueblo. Pregunto al pueblo estadounidense si las manifestaciones de hostilidad y enemistad que tienen lugar fuera de esta gran sala reflejan la verdadera intención de la voluntad de los EE. UU. ¿Qué crimen, pregunto, nuestro pueblo ha cometido contra el pueblo estadounidense? ¿Por qué se nos combate así? ¿Realmente les sirve a sus intereses esta beligerancia injustificada? ¿Sirve a los intereses de las masas estadounidenses? No, definitivamente no. Sólo puedo esperar que el pueblo estadounidense recuerde que su amistad con la nación árabe entera, es demasiado grande, demasiado firme y provechosa para que cualquier manifestación de este tipo la dañe.

24. En cualquier caso, como nuestro debate de la Cuestión de Palestina se centra en las raíces históricas, hacemos así porque creemos que cualquier pregunta que ejerce la preocupación mundial debe ser vista radicalmente, en el sentido de la verdadera raíz de esa palabra, si una verdadera solución debe alguna vez ser comprendida. Se propone este enfoque radical como un antídoto a un enfoque a las cuestiones internacionales que oscurece orígenes históricos detrás de la ignorancia, la negación y una obediencia servil a la actualidad.

25. Las raíces de la Cuestión de Palestina se remontan a las postrimerías del siglo XIX, en otras palabras, a ese período que llamamos la era del colonialismo y asentamientos, tal como lo conocemos hoy en día. Este es precisamente el período en el que nació el sionismo como un plan; su objetivo era la conquista de Palestina por inmigrantes europeos, al igual que colonos, colonizaron, y de hecho incursionaron, en la mayor parte de África. Este es el período durante el cual, vertiendo del oeste, se extendió el colonialismo en los confines de África, Asia y América Latina, construyendo colonias por todas partes, con la cruel explotación, opresión y el saqueo a los pueblos de esos tres continentes. Este período persiste en la actualidad. Y marcada evidencia de su presencia totalmente reprobable, puede percibirse fácilmente en el racismo practicado tanto en el Sudáfrica como en Palestina.

26. Tal como el colonialismo y sus demagogos dieron títulos a sus conquistas, al saqueo y los ataques sin límites a los nativos de África con un llamamiento a una misión de “civilizar y modernizar”, también lo hicieron las olas de inmigrantes sionistas, disfrazando sus objetivos como conquistaron Palestina. Así como el colonialismo como un sistema y los colonialistas como su instrumento, utilizaron la religión, el color, la raza y el idioma para justificar la explotación de África y su sometimiento cruel por el terror y la discriminación, también fueron, con estos métodos empleados como Palestina fue usurpada y su pueblo perseguido desde su país de origen.

27. Así como el colonialismo utiliza con indeferencia a los miserables, los pobres,} y los explotados como mera materia inerte con la que construir y llevar a cabo el colonialismo de los colonos, también eran indigentes, oprimidos judíos europeos empleados en nombre del imperialismo mundial y de los dirigentes sionistas. Los judíos europeos se transformaron en los instrumentos de agresión - y se convirtieron en los elementos del colonialismo de los colonos íntimamente vinculados a la discriminación racial.

28. La teología sionista fue utilizada contra el pueblo palestino: el propósito no era sólo el establecimiento del colonialismo de los colonos al estilo occidental, sino también la ruptura de los judíos con su tierra natal y, posteriormente, el alejamiento de sus naciones. El sionismo además de ser una ideología imperialista, colonialista y racista, también es profundamente reaccionaria y discriminatoria, y se une con el antisemitismo en sus principios retrógrados, siendo al fin y al cabo, otra cara de la misma moneda. Ello así pues cuando lo que se propone es que los seguidores de la fe judía, independientemente de su residencia nacional, no deben lealtad a sus naciones de residencia, ni vivir en pie de igualdad con los ciudadanos no judíos, - cuando proponen esto, es como cuando oímos al antisemitismo siendo propuesto. Cuando se propone que la única solución para el problema judío es que los judíos deben enemistarse con las comunidades o naciones de las cuales han sido una parte histórica, cuando se propone a los judíos solucionar el problema judío emigrando a la fuerza a la tierra de otro pueblo - cuando esto ocurre, se esta propiciando exactamente la misma posición que la impulsada por los antisemitas contra los judíos.

29. Así, por ejemplo, podemos entender la estrecha conexión entre Cecil Rhodes, quien promovió el colonialismo en el sureste de África, y Theodor Herzl, quien tenía diseños de colonos colonialistas en Palestina. Después de haber recibido un certificado de buena conducta por el asentamiento de los colonos de Rodas, Herzl se dio la vuelta y presenta este certificado al gobierno británico, esperando así obtener una resolución formal de apoyo a la política sionista. A cambio, los sionistas prometieron a Gran Bretaña una base imperialista en territorio palestino para que los intereses imperiales pudieran ser salvaguardados en uno de sus principales puntos estratégicos.

30. Por lo que el movimiento sionista se alió directamente con el colonialismo mundial en un ataque común sobre nuestra tierra. Permítanme ahora presentar una selección de las verdades históricas sobre esta alianza.

31. La invasión judía de Palestina se inició en 1881. Antes que la primera ola de inmigrantes comenzara a llegar, Palestina tenía una población de medio millón, la mayoría de la población era musulmana o cristiana, y sólo 20.000 eran judíos. Cada segmento de la población tenía la característica de la tolerancia religiosa de nuestra civilización.

32. Palestina era entonces una tierra verde, habitada principalmente por una población árabe en el curso de la construcción de su vida y en la dinámica del enriqueciendo de su cultura autóctona.

33. Entre 1882 y 1917 el movimiento sionista estableció alrededor de 50.000 judíos europeos en nuestra patria. Para hacer esto recurrió a artimañas y engaños para implantarlos en nuestro medio. Su éxito en Gran Bretaña para emitir la Declaración Balfour, demostró una vez más la alianza entre el sionismo y el imperialismo. Por otra parte, al prometer al movimiento sionista lo que no estaba en su mano dar, Gran Bretaña mostró cómo era la opresiva dominación del imperialismo. A medida que se constituyó entonces la Liga de las Naciones, se abandonó al pueblo árabe, y las promesas de Wilson y otras quedaron en nada. En la apariencia de un mandato, el imperialismo británico fue cruel y directamente impuesto sobre nosotros. El mandato otorgado por la Sociedad de Naciones posibilitaba a los invasores sionistas consolidar sus logros en nuestra patria.

34. Durante un período de 30 años después de la Declaración Balfour, el movimiento sionista, junto con su aliado colonial, tuvo éxito en lograr la inmigración de más judíos europeos y la usurpación de las tierras de los árabes de Palestina. Así, en 1947 la población judía de Palestina era aproximadamente 600.000, poseyendo menos de 6 por ciento de las tierras fértiles de Palestina, mientras que la población árabe de Palestina ascendía aproximadamente a unos 1.250.000.

35. Como resultado de la connivencia entre la potencia mandataria y el movimiento sionista y con el apoyo de algunos países, esta Asamblea General a principios de su historia aprobó una recomendación para dividir nuestra patria Palestina. Esto ocurrió en una atmósfera envenenada con acciones cuestionables y una fuerte presión. La Asamblea General dividió lo que no tenía ningún derecho a dividir - una patria indivisible. Cuando rechazamos esa decisión, nuestra posición correspondió a la de la madre natural que se negó a permitir que el rey Salomón dividiera en dos a su hijo, cuando la madre antinatural que reclamó el niño para sí misma, aceptó su desmembramiento. Además, aunque la resolución de partición concedió a los colonos colonialistas el 54 % de la tierra de Palestina, su descontento con la decisión los llevó a emprender una guerra de terror contra la población civil árabe. Ocuparon el 81 por ciento de la superficie total de Palestina, desarraigando un millón de árabes. Así, ellos ocuparon 524 ciudades y aldeas árabes, de los cuales destruyeron 385 completamente, borrándolas en el proceso. Una vez hecho esto, construyeron sus propios asentamientos y colonias en las ruinas de nuestras granjas y arboledas. Aquí se encuentran las raíces de la cuestión de Palestina. Sus causas no surgen de un conflicto entre dos religiones y dos nacionalismos. Tampoco es un conflicto fronterizo entre estados vecinos. Es la causa de las personas privadas de su patria, dispersada y desarraigada, viviendo en su mayoría en el exilio y en campamentos de refugiados.

36. Con el apoyo de potencias imperialistas y colonialistas, la entidad sionista consiguió ser aceptada como miembro de las Naciones Unidas. Además, tuvo éxito que la cuestión de Palestina fuera eliminada de la agenda de las Naciones Unidas y en engañar a la opinión pública mundial, presentando nuestra causa como un problema de refugiados que necesitan de la caridad de los benefactores, o de asentamientos en una tierra que no era la de ellos.

37. No satisfecho con todo esto, la entidad racista, fundada en el concepto imperialista-colonialista, se convirtió en una base del imperialismo y en un arsenal de armas. Esto le permitió asumir su papel de subyugar al pueblo árabe y de cometer una agresión contra ellos, a fin de satisfacer sus ambiciones de expansión en las tierras de palestinos y árabes. Además de los muchos casos de agresión cometidos por esta entidad contra los Estados árabes, ha lanzado dos guerras a gran escala, en 1956 y 1967, poniendo así en peligro la paz y la seguridad mundiales.

38. Como resultado de la agresión sionista en junio de 1967, el enemigo ocupó el Sinaí egipcio hasta el Canal de Suez. El enemigo había ocupado los Altos del Golán sirios, además de todos los territorios palestinos al oeste del Jordán. Todos estos acontecimientos han dado lugar a la creación en nuestra zona de lo que ha llegado a ser conocido como el “problema de Medio Oriente”. La situación se ha vuelto más grave por la persistencia del enemigo en el mantenimiento de su ocupación ilegal y en consolidarlo, estableciendo así una cabeza de playa para el empuje del imperialismo mundial contra nuestra nación árabe. Han ignorado todas las decisiones del Consejo de seguridad y recurrimos a la opinión pública mundial para la retirada de los territorios ocupados en junio de 1967. A pesar de todos los esfuerzos pacíficos en el plano internacional, el enemigo no ha sido disuadido de su política expansionista. La única alternativa abierta ante nuestros países árabes, principalmente Egipto y Siria, fue dedicar esfuerzos exhaustivos en la preparación de la fuerza para resistir la invasión bárbara armada - y esto con el fin de liberar las tierras árabes y restablecer los derechos del pueblo palestino, después que todo los otros medios pacíficos, habían fracasado.

39. Bajo estas circunstancias, la cuarta guerra estalló en octubre de 1973, llevando a casa del enemigo sionista la quiebra de su política de ocupación, de expansión y su dependencia en el concepto de poder militar. A pesar de todo esto, los dirigentes de la entidad sionista están lejos de haber aprendido alguna lección de su experiencia. Se están haciendo los preparativos para la quinta guerra, recurriendo una vez más al lenguaje de la superioridad militar, la agresión, el terrorismo, el sometimiento y, finalmente, siempre a la guerra en sus relaciones con los árabes.

40. Duele mucho a nuestro pueblo presenciar la propagación del mito de que su patria era un desierto hasta que se hizo a florecer por el trabajo de los colonos extranjeros, que era una tierra sin pueblo, y que la entidad colonialista no le hacia daño a cualquier ser humano. No: tales mentiras deben ser expuestas desde esta tribuna, ya que el mundo debe saber que Palestina fue la cuna de las culturas más antiguas y las civilizaciones. Su pueblo árabe estuvo dedicado a la agricultura y la creación, a difundir la cultura por toda la tierra durante miles de años, dando un ejemplo en la práctica de la libertad de culto, actuando como fieles guardianes de los lugares santos de todas las religiones. Como un hijo de Jerusalén, conservo para mí y mi pueblo hermosos recuerdos e imágenes vívidas de la hermandad religiosa que fue el sello distintivo de nuestra Ciudad Santa antes de que sucumbiera a la catástrofe. Nuestro pueblo siguió con esta política progresista hasta el establecimiento del Estado de Israel y su dispersión. Esto no impidió a nuestro pueblo la búsqueda de su papel humanitario en suelo palestino. Ni tampoco permite que su tierra se convierta en una plataforma de lanzamiento para la agresión o en un campamento de racistas basado en la destrucción de la civilización, la cultura, el progreso y la paz. Nuestro pueblo no puede sino mantener la herencia de sus antepasados en la resistencia contra los invasores, al asumir la tarea privilegiada de la defensa de su patria, su nación árabe, su cultura y civilización, y para salvaguardar de la cuna de las religiones monoteístas.

41. Por el contrario, sólo tenemos que mencionar brevemente algunas posturas de Israel: su apoyo a la Organización del Ejército Secreto en Argelia, su sostenimiento de los colonos colonialistas en África - ya sea en el Congo, Angola, Mozambique, Zimbabwe, Azania o Sudáfrica - y su respaldo a Vietnam del Sur contra la revolución vietnamita. Además, uno puede hablar del apoyo constante de Israel a los imperialistas y racistas en todo el mundo, su posición obstruccionista en el Comité de los Veinticuatro, su negativa a emitir su voto en favor de la independencia de los estados de África, y su oposición a las demandas de muchos países asiáticos, africanos y latinoamericanos -y varios otros estados- en las conferencias sobre materias primas, población, derecho del mar y alimentos. Todos estos hechos ofrecen una prueba más del carácter del enemigo que ha usurpado nuestra tierra. Ellos justifican la lucha honorable que estamos librando en su contra. Como defendemos una visión de futuro, nuestro enemigo defiende los mitos del pasado.

42. El enemigo que enfrentamos tiene un largo historial de hostilidad aún hacia los propios judíos, pues dentro de la entidad sionista existe un racismo contra los judíos orientales. Mientras estábamos condenando a los gritos las matanzas de los judíos durante el régimen nazi, dirigentes sionistas parecían en aquel tiempo más interesados en explotarlos de lo mejor manera posible para lograr su objetivo de inmigración en Palestina.

43. Si la inmigración de los judíos a Palestina hubiera tenido como objetivo que pudiéramos vivir codo a codo entre nosotros, disfrutando de los mismos derechos y asumiendo las mismas obligaciones, habríamos abierto nuestras puertas a ellos, en la medida de su capacidad de absorción. Tal fue el caso con los miles de armenios y circasianos que aún viven entre nosotros en igualdad como hermanos y ciudadanos. Pero que el objetivo de esta inmigración debería ser usurpar nuestro territorio nacional, dispersar a nuestro pueblo, y convertirnos en ciudadanos de segunda clase - esto es lo que nadie puede imaginar que nosotros consintamos o nos sometamos. Por lo tanto, desde su creación, nuestro desarrollo no ha sido motivado por factores raciales o religiosos. Su objetivo nunca ha sido el judío, como persona, sino el sionismo racista y la agresión desembozada. En este sentido, la nuestra es también una revolución para el judío, como ser humano. Estamos luchando para que judíos, cristianos y musulmanes puedan vivir en igualdad, con los mismos derechos y asumir las mismas obligaciones, sin discriminación racial o religiosa.

44. Nosotros hacemos una distinción entre el judaísmo y el sionismo. Si bien mantenemos nuestra oposición al movimiento sionista colonialista, respetamos la fe judía. Hoy en día, casi un siglo después del surgimiento del movimiento sionista, queremos advertir a los judíos del mundo y a nuestro pueblo árabe, de su peligro creciente para la paz y la seguridad mundiales. El sionismo alienta al judío a emigrar de su patria y le concede una nacionalidad creada artificialmente. Los sionistas continúan con sus actividades terroristas a pesar de que estas han demostrado ser ineficaces. El fenómeno de la emigración constante de Israel, que está obligada a crecer en el otoño del mundo, como los baluartes del colonialismo y el racismo, es un ejemplo de la inevitabilidad del fracaso de tales actividades.

45. Instamos a los pueblos y gobiernos del mundo a mantenerse firme contra los intentos sionistas a los judíos del mundo alentándolos a emigrar de sus países para usurpar nuestras tierras. Los instamos también con firmeza para oponerse a toda forma de discriminación contra cualquier ser humano, como por la religión, la raza o el color.

46. ¿Por qué nuestro pueblo árabe palestino debe pagar el precio de este tipo de discriminación en el mundo? ¿Por qué nuestro pueblo se encargará de los problemas de la inmigración judía, si estos problemas existen en las mentes de algunas personas? ¿Por qué los partidarios de estos problemas no abren sus propios países, lo que puede absorber y ayudar a estos inmigrantes?

47. Los que nos llaman terroristas quieren evitar que la opinión pública mundial descubra la verdad acerca de nosotros y la justicia de nuestra causa. Tratan de ocultar el terrorismo y la tiranía de sus actos, y nuestra propia postura de legítima defensa.

48. La diferencia entre el revolucionario y terrorista se encuentra en la razón por la cual cada uno lucha. Porque todo el que defiende una causa justa y lucha por la libertad y la liberación de su tierra de los invasores o contra los colonos y los colonialistas no puede ser llamado terrorista, caso contrario, el pueblo de los EE.UU. en su lucha por la liberación de los colonialistas británicos habrían sido los terroristas; la resistencia europea contra los nazis sería terrorismo; la lucha de los pueblos de Asia, África y América Latina también sería terrorismo, y muchos de ustedes que están en esta sala de la Asamblea serían considerados terroristas. Esto es realmente una lucha justa y apropiada consagrada por la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En cuanto a los que luchan contra las causas justas, los que hacen la guerra para ocupar, colonizar y oprimir a los demás, esos son los terroristas. Esas son las personas cuyos actos deben ser condenados, que deben ser llamados criminales de guerra: para la justicia es la causa determina la que el derecho a la lucha.

49. El terrorismo sionista que se libró contra el pueblo palestino para expulsarlos de su país y usurpar sus tierras está registrado en sus documentos oficiales. Miles de personas fueron asesinadas en sus pueblos y ciudades, decenas de miles de personas fueron obligados a punta de pistola a abandonar sus hogares y las tierras de sus padres. Una y otra vez nuestros niños, mujeres y ancianos fueron desalojados y tuvieron que vagar por los desiertos y escalar montañas sin comida ni agua. Nadie en el año 1948 fue testigo de la catástrofe que afectó a los habitantes de cientos de pueblos y ciudades - en Jerusalén, Jaffa, Lydda, Ramle y Galilea -, nadie que haya sido testigo de esa catástrofe nunca olvidará la experiencia, a pesar de que la censura ha tenido éxito en ocultar estos horrores como los rastros de 385 aldeas y ciudades palestinas destruidas en aquel momento y borradas del mapa. La destrucción de 19.000 casas en los últimos siete años, lo que equivale a la destrucción completa de 200 aldeas palestinas más, y el gran número de mutilados como consecuencia del tratamiento al que fueron sometidos en las cárceles israelíes, no se puede ocultar por cualquier censura.

50. Su terrorismo se alimenta de odio y ese odio se dirigió incluso contra el olivo en mi país, que ha sido un símbolo de orgullo, que les recordaba a los habitantes autóctonos de la tierra, un recuerdo vivo que la tierra es Palestina. Así ellos procuraron destruirlo. ¿Cómo se puede describir la declaración de Golda Meir, que expresó su inquietud sobre “los niños palestinos que nacen cada día”? Ellos ven en el niño palestino, en el árbol de Palestina, un enemigo que debe ser exterminado. Durante decenas de años los sionistas han hostigado a los líderes culturales, políticos, sociales y artísticos, aterrorizándolos y asesinándolos. Nos han robado nuestro patrimonio cultural, nuestro folclore popular y lo han reclamado como suyo. Su terrorismo, incluso llegó a nuestros sitios sagrados en nuestra Jerusalén querida y pacífica. Ellos han tratado de desarabizar y hacer que pierda su carácter cristiano y musulmán, expulsando a sus habitantes y anexándolo.

51. No puedo dejar de mencionar el fuego de la mezquita de Al Aqsa y la desfiguración de muchos de los monumentos históricos que son a la vez de carácter religioso. Jerusalén, con su historia religiosa y sus valores espirituales, es un testimonio para el futuro. Es una prueba de nuestra presencia eterna, de nuestra civilización, de nuestros valores humanos. Por ello no es de extrañar que bajo su cielo las tres religiones hayan nacido y que, en ese cielo brillen estas tres religiones con el fin de iluminar a la humanidad para que pueda expresar las tribulaciones y las esperanzas de la humanidad, y con ello señalar el camino del futuro con sus esperanzas.

52. El reducido número de árabes palestinos que no fueron desarraigados por los sionistas en 1948, son en la actualidad refugiados en su propia patria. La legislación israelí los trata como ciudadanos de segunda clase - e incluso como ciudadanos de tercera clase, ya que judíos orientales son ciudadanos de segunda clase - y han sido objeto de todas las formas de discriminación racial y de terrorismo, después de la confiscación de sus tierras y bienes. Ellos han sido víctimas de sangrientas masacres como la de Kfar Kassim; han sido expulsados de sus aldeas y se les niega el derecho a regresar, como en el caso de los habitantes de Ikrit y Kfar Birim. Durante 26 años, nuestra población ha estado viviendo bajo la ley marcial y se le negó la libertad de circulación sin la previa autorización del gobernador militar israelí, en momentos que una ley israelí se había promulgado concediendo la ciudadanía a cualquier judío de cualquier lugar que querían emigrar a nuestra patria. Además, de otra ley israelí que estipula que los palestinos que no estaban presentes en sus pueblos o ciudades en el momento de la ocupación carecen del derecho a la ciudadanía israelí.

53. El historial de los gobernantes de Israel está repleto de actos de terrorismo perpetrados a aquellos de nuestro pueblo, que permanecieron bajo la ocupación en el Sinaí y los Altos del Golán. El criminal bombardeo de la Escuela de Bahr-al-Bakar y la fábrica de Abou Zaabal no son sino dos actos inolvidables de terrorismo. La destrucción total de la ciudad Siria de Quneitra es otro ejemplo tangible de terrorismo sistemático. Si se debiera compilar un historial del terrorismo sionista en el Líbano meridional, la enormidad de sus actos sorprendería incluso a los más curtidos: la piratería, los bombardeos, la política de tierra arrasada, la destrucción de cientos de casas, el desalojo de los civiles y el secuestro de ciudadanos libaneses. Esto constituye claramente una violación de la soberanía libanesa y se está preparando para el desvío de las aguas del río Litani.

54. ¿Necesita uno recordar a esta Asamblea de las numerosas resoluciones aprobadas por ello, condenando las agresiones cometidas por Israel contra los países árabes, las violaciones israelíes violaciones a los derechos humanos y de las normas de los Convenios de Ginebra, así como las resoluciones relativas a la anexión de la ciudad de Jerusalén y su restauración a su estado anterior?

55. La única descripción de estos actos es que son actos de barbarie y terrorismo. Y, sin embargo, los racistas y colonialistas sionistas tienen la osadía de describir la lucha justa de nuestro pueblo como el terror. ¿Podría haber una distorsión más flagrante de la verdad que esto? Le pedimos a aquellos que usurparon nuestras tierras, quienes están cometiendo actos criminales de terrorismo contra nuestro pueblo y practican la discriminación racial más ampliamente que los racistas de Sudáfrica, les pedimos que tengan en cuenta la resolución de la Asamblea General que pedía la suspensión de un año de los miembros del gobierno de Sudáfrica en la ONU. Tal es el destino inevitable de todos los países racistas que adoptan la ley de la selva, usurpa la patria de los demás y persiste en la opresión.

56. Durante los últimos 30 años, nuestro pueblo ha tenido que luchar contra la ocupación británica y la invasión sionista, los cuales tenían una misma intención, es decir, la usurpación de nuestras tierras. Seis grandes revueltas y decenas de levantamientos populares se organizaron para frustrar esos intentos, para que nuestra patria pudiera seguir siendo nuestra. Más de 30.000 mártires, el equivalente en términos comparativos, de 6 millones de estadounidenses, murieron en el proceso.

57. Cuando la mayoría del pueblo palestino fue desarraigado de su patria en 1948, la lucha palestina por la autodeterminación continuó en las condiciones más difíciles. Intentamos cada medio posible de seguir nuestra lucha política para lograr nuestros derechos nacionales, pero fue en vano. Mientras tanto, tuvimos que luchar por la mera existencia. Incluso en el exilio hemos educado a nuestros hijos. Todo esto fue una parte de nuestra difícil sobrevivencia.

58. El pueblo palestino ha producido miles de médicos, abogados, profesores y científicos que participan activamente en el desarrollo de los países árabes que lindan con su patria usurpada. Ellos utilizan sus ingresos para ayudar a los jóvenes y ancianos entre su gente que permaneció en los campamentos de refugiados. Han educado a sus hermanas y hermanos menores, sostienen a sus padres y cuidan de sus hijos. Todo el tiempo, los palestinos sueñan con volver. Ni la lealtad de los palestinos a Palestina ni su determinación de regresar ha disminuido, y nada pudo persuadirlo a renunciar a su identidad Palestina o a abandonar su tierra natal. El paso del tiempo no lo hizo olvidar, como algunos esperaban que lo hiciera. Cuando nuestra gente perdió la fe en la comunidad internacional, que persiste en ignorar sus derechos, y cuando se hizo obvio que los palestinos no podían recuperar una pulgada de Palestina por medios exclusivamente políticos, nuestro pueblo no tuvo más remedio que recurrir a la lucha armada. En esa lucha vierte sus recursos materiales y humanos. Valientemente enfrentamos los actos más crueles del terrorismo de Israel, destinados a desvió de nuestra lucha y detenerla.

59. En los últimos 10 años de nuestra lucha, miles de mártires y el doble de heridos, mutilados y encarcelados fueron ofrecidos en sacrificio, todo en un esfuerzo para resistir a la amenaza inminente de liquidación, para recuperar nuestro derecho a la libre autodeterminación y nuestro derecho indiscutible de regresar a nuestra patria. Con la mayor dignidad y espíritu revolucionario más admirable, el pueblo palestino no ha perdido su espíritu en las cárceles israelíes y en los campos de concentración o cuando han enfrentado todas las formas de hostigamiento e intimidación. Se lucha por la mera existencia y sigue luchando para preservar el carácter árabe de su tierra. Así, resisten a la opresión, la tiranía y el terrorismo en sus peores formas.

60. Es por nuestras luchas armadas populares, que nuestro liderazgo político e instituciones nacionales, cristalizó finalmente un movimiento de liberación nacional, que comprende todas las facciones palestinas, organizaciones y capacidades, materializadas en la OLP.

61. A través de nuestro Movimiento de Liberación Nacional de Palestina, la lucha de nuestro pueblo ha madurado y crecido lo suficiente como para dar cabida a la lucha política y social, además de la lucha armada. La OLP fue un factor importante en la creación de un nuevo individuo palestino, capacitado para dar forma al futuro de nuestra Palestina, no sólo con el contenido de la movilización de los palestinos para los desafíos del presente.

62. La OLP puede estar orgullosa de tener un gran número de actividades culturales y educativas, aún al mismo tiempo que participa en la lucha armada, y en un momento en que se enfrentan golpes cada vez más feroces del terrorismo sionista. Hemos establecido institutos para la investigación científica, el desarrollo agrícola y el bienestar social, así como centros para la recuperación de nuestro patrimonio cultural y la preservación de nuestras tradiciones. Muchos poetas palestinos, artistas y escritores han enriquecido la cultura árabe en particular, y en general la cultura mundial. Sus obras profundamente humanas han ganado la admiración de todos aquellos que están familiarizados con ellos. En contraste con esto, nuestro enemigo ha estado sistemáticamente destruyendo nuestra cultura y diseminando la difusión de ideologías racistas e imperialistas, en definitiva, todo lo que impide el progreso, la justicia, la democracia y la paz.

63. La OLP se ha ganado su legitimidad debido al sacrificio inherente a su papel pionero, y también a causa de su dedicación al frente de la lucha. También le han concedido esta legitimidad las masas palestinas, que en armonía con ella la ha elegido para dirigir la lucha según sus directivas. La OLP también ha ganado su legitimidad mediante la representación de cada facción, unión o grupo, así como cada talento palestino, ya sea en el Consejo Nacional o en las instituciones del pueblo. Esta legitimidad se ve reforzada por el apoyo de toda la nación árabe, y fue consagrada durante la última Conferencia de la Cumbre Árabe, que reiteró el derecho de la OLP, en su calidad de único representante del pueblo palestino, para establecer un estado nacional independiente sobre todo el territorio palestino liberado.

64. Por otra parte, la legitimidad de la OLP se ha intensificado como resultado del apoyo fraterno dado por otros movimientos de liberación y las naciones amigas, afines que están a nuestro lado, alentándonos y ayudando en nuestra lucha para garantizar nuestros derechos nacionales.

65. Aquí también tengo el gusto de expresar el agradecimiento de nuestros combatientes revolucionarios y la de nuestro pueblo a los países no alineados, los países socialistas, los países islámicos, los países africanos y países amigos europeos, así como todos nuestros otros amigos en Asia, África y América Latina.

66. La OLP representa al pueblo palestino, legítimamente y de forma exclusiva. Debido a esto, la OLP expresa los deseos y las esperanzas de su pueblo. Debido a esto, también, es que aporta esos mismos deseos y esperanzas ante ustedes, instando a no eludir la responsabilidad histórica trascendental para nuestra justa causa.

67. Desde hace muchos años nuestro pueblo ha estado expuesto a los estragos de la guerra, la destrucción y la dispersión. Ha pagado con la sangre de sus hijos lo que nunca puede ser compensado. Ha llevado el peso de la ocupación, la dispersión, el desalojo y el terror más continuamente que ningún otro pueblo. Y sin embargo, todo esto no ha hecho que nuestro pueblo sea vengativo. Tampoco esto ha hecho que nosotros recurramos al racismo de nuestros enemigos, ni que perdamos el procedimiento real por el cual se distinguen amigos y enemigos.

68. Ya que deploramos todos los crímenes cometidos contra los judíos, también deploramos toda la real discriminación sufrido por ellos a causa de su fe.

69. Soy un rebelde y la libertad es mi causa. Se muy bien que muchos de ustedes aquí presentes una vez estuvieron exactamente en la misma posición de resistencia que ahora ocupo y desde la cual debo luchar. Alguna vez tenía que convertir los sueños en realidad por su lucha. Por lo tanto, ahora deben compartir mi sueño. Pienso que esto es exactamente por qué puedo pedirles ahora ayudar, ya que juntos traemos nuestro sueño en una realidad brillante, nuestro sueño común para un futuro de paz en la tierra sagrada de Palestina.

70. Como dijo el revolucionario judío, Ahud Adif, estando de pie en un tribunal militar israelí: “No soy ningún terrorista; creo que un Estado democrático debe existir en esta tierra.” Adif ahora languidece en una cárcel sionista entre sus compañeros creyentes. A él y a sus colegas les envío mis mejores deseos.

71. Y antes aquellos mismos tribunales se encuentra hoy en día un valiente príncipe de la iglesia, el obispo Capucci, quien levantando sus dedos para formar el mismo signo de la victoria utilizado por nuestros luchadores por la libertad, dijo: “Lo que he hecho, he hecho que todos los hombres pueden vivir en esta tierra de paz en la paz.” Este sacerdote principesco compartirá, sin duda, el destino sombrío de Adif. Le enviamos nuestros saludos y saludos.

72. ¿Por qué, por lo tanto, no debo soñar ni tener esperanza? ¿Para no hacer la revolución real de los sueños y esperanzas? Por consiguiente, trabajemos juntos para que mi sueño se haga realidad, para que pueda regresar con mi gente del exilio, allí en Palestina, para vivir con este judío, luchador por la libertad y sus compañeros, con este sacerdote árabe y sus hermanos, en un Estado democrático donde cristianos, judíos y musulmanes viven en la justicia, igualdad y fraternidad.

73. ¿No es esto un sueño noble y digno de mi lucha junto a todos los amantes de la libertad en todas partes? La dimensión más admirable de este sueño es que es palestino, un sueño desde fuera de la tierra de la paz, la tierra de martirio y heroísmo, y también la tierra de la historia.

74. Recordemos que los judíos de Europa y Estados Unidos han sido conocidos por liderar la lucha por el laicismo y la separación de Iglesia y Estado. También han sido conocidos por la lucha contra la discriminación por motivos religiosos. ¿Cómo pueden ellos rechazar este paradigma humano para la Tierra Santa? ¿Cómo entonces pueden continuar apoyando a los más fanáticos, discriminatorios y cerrada de las naciones en su política?

75. En mi carácter formal de presidente de la OLP y líder de la revolución Palestina, proclamo ante ustedes que cuando hablamos de nuestras esperanzas comunes para los palestinos del futuro, incluimos en nuestras aspiraciones a todos los judíos que ahora viven en Palestina que acepten vivir con nosotros en paz y sin distinción o discriminación en la tierra Palestina.

76. En la misma condición, exhorto a todos y cada uno de los judíos a reconsiderar el pasado al que los gobernantes sionistas los han conducido, es decir, a un abismo que termina en un continuo derramamiento de sangre y guerra constantes. 

77. Les pido que opten por la amplia alternativa de alejarse de sus jefes que tratan de instalar en Uds. el espíritu de Massada. 

78. Y les ofrecemos la alternativa más generosa: que vivamos juntos en un marco de paz justa en una Palestina democrática.

79. Anunció aquí que no deseamos ni una gota de sangre árabe o judía para ser derramada; tampoco nos deleitamos en la continuación de la matanza, que se terminaría una vez que alcancemos una paz justa, basada en los derechos de nuestro pueblo, esperanzas y aspiraciones finalmente establecidos.

80. Apelo a usted para que acompañe a nuestro pueblo en su lucha por alcanzar su derecho a la autodeterminación. Este derecho está consagrado en la Carta de las Naciones Unidas y ha sido confirmado en varias ocasiones en las resoluciones aprobadas por este augusto cuerpo desde la redacción de la Carta. Hago un llamamiento, además, para facilitar el regreso de nuestro pueblo a su patria desde su exilio involuntario, impuesto por la fuerza de las armas, por la tiranía, la opresión, de modo que podamos recuperar nuestra propiedad, nuestra tierra, y a partir de entonces vivir en nuestra patria nacional, libre y soberana, gozando de todos los privilegios de una nación. Sólo entonces podremos verter todos nuestros recursos en la corriente principal de la civilización humana. Sólo entonces podrá la creatividad Palestina ser concentrada en el servicio de la humanidad. Sólo entonces nuestra Jerusalén podrá reanudar su papel histórico como un santuario de paz para todas las religiones.

81. Apelo a usted para que nuestro pueblo pueda establecer una soberanía nacional independiente en su propia tierra.

82. Hoy he venido portando una rama de olivo en una mano y un arma para luchar por la libertad en la otra. No dejen que caiga el ramo de olivo de mi mano. Repito: no dejen que caiga la rama de olivo de mi mano.

83. La guerra empezó en Palestina y la paz debe empezar en Palestina.

[…]

Se levanta la sesión a las 13:15

miércoles, 29 de octubre de 2025

Hace 92 años hablaba José Antonio Primo de Rivera.

 





Nada de un párrafo de gracias. Escuetamente, gracias, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo.

Cuando, en marzo de 1762, un hombre nefasto, que se llamaba Juan Jacobo Rousseau, publicó El contrato social, dejó de ser la verdad política una entidad permanente. Antes, en otras épocas más profundas, los Estados, que eran ejecutores de misiones históricas, tenían inscritas sobre sus frentes, y aun sobre los astros, la justicia y la verdad. Juan Jacobo Rousseau vino a decirnos que la justicia y la verdad no eran categorías permanentes de razón, sino que eran, en cada instante, decisiones de voluntad.

Juan Jacobo Rousseau suponía que el conjunto de los que vivimos en un pueblo tiene un alma superior, de jerarquía diferente a cada una de nuestras almas, y que ese yo superior está dotado de una voluntad infalible, capaz de definir en cada instante lo justo y lo injusto, el bien y el mal. Y como esa voluntad colectiva, esa voluntad soberana, sólo se expresa por medio del sufragio conjetura de los más que triunfa sobre la de los menos en la adivinación de la voluntad superior, venía a resultar que el sufragio, esa farsa de las papeletas entradas en una urna de cristal, tenía la virtud de decirnos en cada instante si Dios existía o no existía, si la verdad era la verdad o no era la verdad, si la Patria debía permanecer o si era mejor que, en un momento, se suicidase.

Como el Estado liberal fue un servidor de esa doctrina, vino a constituirse no ya en el ejecutor resuelto de los destinos patrios, sino en el espectador de las luchas electorales. Para el Estado liberal sólo era lo importante que en las mesas de votación hubiera sentado un determinado número de señores; que las elecciones empezaran a las ocho y acabaran a las cuatro; que no se rompieran las urnas. Cuando el ser rotas es el más noble destino de todas las urnas. Después, a respetar tranquilamente lo que de las urnas saliera, como si a él no le importase nada. Es decir, que los gobernantes liberales no creían ni siquiera en su misión propia; no creían que ellos mismos estuviesen allí cumpliendo un respetable deber, sino que todo el que pensara lo contrario y se propusiera asaltar el Estado, por las buenas o por las malas, tenía igual derecho a decirlo y a intentarlo que los, guardianes del Estado mismo a defenderlo.

De ahí vino el sistema democrático, que es, en primer lugar, el más ruinoso sistema de derroche de energías. Un hombre dotado para la altísima función de gobernar, que es tal vez la más noble de las funciones humanas, tenía que dedicar el ochenta, el noventa o el noventa y cinco por ciento de su energía a sustanciar reclamaciones formularias, a hacer propaganda electoral, a dormitar en los escaños del Congreso, a adular a los electores, a aguantar sus impertinencias, porque de los electores iba a recibir el Poder; a soportar humillaciones y vejámenes de los que, precisamente por la función casi divina de gobernar, estaban llamados a obedecerle; y si, después de todo eso, le quedaba un sobrante de algunas horas en la madrugada, o de algunos minutos robados a un descanso intranquilo, en ese mínimo sobrante es cuando el hombre dotado para gobernar podía pensar seriamente en las funciones sustantivas de Gobierno.

Vino después la pérdida de la unidad espiritual de los pueblos, porque como el sistema funcionaba sobre el logro de las mayorías, todo aquel que aspiraba a ganar el sistema, tenía que procurarse la mayoría de los sufragios. Y tenía que procurárselos robándolos, si era preciso, a los otros partidos, y para ello no tenía que vacilar en calumniarlos, en verter sobre ellos las peores injurias, en faltar deliberadamente a la verdad, en no desperdiciar un solo resorte de mentira y de envilecimiento. Y así, siendo la fraternidad uno de los postulados que el Estado liberal nos mostraba en su frontispicio, no hubo nunca situación de vida colectiva donde los hombres injuriados, enemigos unos de otros, se sintieran menos hermanos que en la vida turbulenta y desagradable del Estado liberal.

Y, por último, el Estado liberal vino a depararnos la esclavitud económica, porque a los obreros, con trágico sarcasmo, se les decía: «Sois libres de trabajar lo que queráis; nadie puede compeleros a que aceptéis unas u otras condiciones; ahora bien: como nosotros somos los ricos, os ofrecemos las condiciones que nos parecen; vosotros, ciudadanos libres, si no queréis, no estáis obligados a aceptarlas; pero vosotros, ciudadanos pobres, si no aceptáis las condiciones que nosotros os impongamos, moriréis de hambre, rodeados de la máxima dignidad liberal». Y así veríais cómo en los países donde se ha llegado a tener Parlamentos más brillantes e instituciones democráticas más finas, no teníais más que separamos unos cientos de metros de los barrios lujosos para encontramos con tugurios infectos donde vivían hacinados los obreros y sus familias, en un límite de decoro casi infrahumano. Y os encontraríais trabajadores de los campos que de sol a sol se doblaban sobre la tierra, abrasadas las costillas, y que ganaban en todo el año, gracias al libre juego de la economía liberal, setenta u ochenta jornales de tres pesetas.

Por eso tuvo que nacer, y fue justo su nacimiento (nosotros no recatamos ninguna verdad), el socialismo. Los obreros tuvieron que defenderse contra aquel sistema, que sólo les daba promesas de derechos, pero no se cuidaba de proporcionarles una vida justa.

Ahora, que el socialismo, que fue una reacción legítima contra aquella esclavitud liberal, vino a descarriarse, porque dio, primero, en la interpretación materialista de la vida y de la Historia; segundo, en un sentido de represalia; tercero, en una proclamación del dogma de la lucha de clases.

El socialismo, sobre todo el socialismo que construyeron, impasibles en la frialdad de sus gabinetes, los apóstoles socialistas, en quienes creen los pobres obreros, y que ya nos ha descubierto tal como eran Alfonso García Valdecasas; el socialismo así entendido, no ve en la Historia sino un juego de resortes económicos: lo espiritual se suprime; la Religión es un opio del pueblo; la Patria es un mito para explotar a los desgraciados. Todo eso dice el socialismo. No hay más que producción, organización económica. Así es que los obreros tienen que estrujar bien sus almas para que no quede dentro de ellas la menor gota de espiritualidad.

No aspira el socialismo a restablecer una justicia social rota por el mal funcionamiento de los Estados liberales, sino que aspira a la represalia; aspira a llegar en la injusticia a tantos grados más allá cuantos más acá llegaran en la injusticia los sistemas liberales.

Por último, el socialismo proclama el dogma monstruoso de la lucha de clases; proclama el dogma de que las luchas entre las clases son indispensables, y se producen naturalmente en la vida, porque no puede haber nunca nada que las aplaque. Y el socialismo, que vino a ser una crítica justa del liberalismo económico, nos trajo, por otro camino, lo mismo que el liberalismo económico: la disgregación, el odio, la separación, el olvido de todo vínculo de hermandad y de solidaridad entre los hombres.

Así resulta que cuando nosotros, los hombres de nuestra generación, abrimos los ojos, nos encontramos con un mundo en ruina moral, un mundo escindido en toda suerte de diferencias; y por lo que nos toca de cerca, nos encontramos en una España en ruina moral, una España dividida por todos los odios y por todas las pugnas. Y así, nosotros hemos tenido que llorar en el fondo de nuestra alma cuando recorríamos los pueblos de esa España maravillosa, esos pueblos en donde todavía, bajo la capa más humilde, se descubren gentes dotadas de una elegancia rústica que no tienen un gesto excesivo ni una palabra ociosa, gentes que viven sobre una tierra seca en apariencia, con sequedad exterior, pero que nos asombra con la fecundidad que estalla en el triunfo de los pámpanos y los trigos. Cuando recorríamos esas tierras y veíamos esas gentes, y las sabíamos torturadas por pequeños caciques, olvidadas por todos los grupos, divididas, envenenadas por predicaciones tortuosas, teníamos que pensar de todo ese pueblo lo que él mismo cantaba del Cid al verle errar por campos de Castilla, desterrado de Burgos: ¡Dios, qué buen vasallo si ovierá buen señor!

Eso vinimos a encontrar nosotros en el movimiento que empieza en ese día: ese legítimo soñar de España; pero un señor como el de San Francisco de Borja, un señor que no se nos muera. Y para que no se nos muera, ha de ser un señor que no sea, al propio tiempo, esclavo de un interés de grupo ni de un interés de clase.

El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas. Porque en el fondo, la derecha es la aspiración a mantener una organización económica, aunque sea injusta, y la izquierda es, en el fondo, el deseo de subvertir una organización económica, aunque al subvertiría se arrastren muchas cosas buenas. Luego, esto se decora en unos y otros con una serie de consideraciones espirituales. Sepan todos los que nos escuchan de buena fe que estas consideraciones espirituales caben todas en nuestro movimiento; pero que nuestro movimiento por nada atará sus destinos al interés de grupo o al interés de clase que anida bajo la división superficial de derechas e izquierdas.

La Patria es una unidad total, en que se integran todos los individuos y todas las clases; la Patria no puede estar en manos de la clase más fuerte ni del partido mejor organizado. La Patria es una síntesis trascendente, una síntesis indivisible, con fines propios que cumplir; y nosotros lo que queremos es que el movimiento de este día, y el Estado que cree, sea el instrumento eficaz, autoritario, al servicio de una unidad indiscutible, de esa unidad permanente, de esa unidad irrevocable que se llama Patria.

Y con eso ya tenemos todo el motor de nuestros actos futuros y de nuestra conducta presente, porque nosotros seríamos un partido más si viniéramos a enunciar un programa de soluciones concretas. Tales programas tienen la ventaja de que nunca se cumplen. En cambio, cuando se tiene un sentido permanente ante la Historia y ante la vida, ese propio sentido nos da las soluciones ante lo concreto, como el amor nos dice en qué caso debemos reñir y en qué caso nos debemos abrazar, sin que un verdadero amor tenga hecho un mínimo programa de abrazos y de riñas.

He aquí lo que exige nuestro sentido total de la Patria y del Estado que ha de servirla.

Que todos los pueblos de España, por diversos que sean, se sientan armonizados en una irrevocable unidad de destino.

Que desaparezcan los partidos políticos. Nadie ha nacido nunca miembro de un partido político; en cambio, nacemos todos miembros de una familia; somos todos vecinos de un Municipio; nos afanamos todos en el ejercicio de un trabajo. Pues si ésas son nuestras unidades naturales, si la familia y el Municipio y la corporación es en lo que de veras vivimos, ¿para qué necesitamos el instrumento intermediario y pernicioso de los partidos políticos, que, para unimos en grupos artificiales, empiezan por desunimos en nuestras realidades auténticas?

Queremos menos palabrería liberal y más respeto a la libertad profunda del hombre. Porque sólo se respeta la libertad del hombre cuando se le estima, como nosotros le estimamos, portador de valores eternos; cuando se le estima envoltura corporal de un alma que es capaz de condenarse y de salvarse. Sólo cuando al hombre se le considera así, se puede decir que se respeta de veras su libertad, y más todavía si esa libertad se conjuga, como nosotros pretendemos, en un sistema de autoridad, de jerarquía y de orden.

Queremos que todos se sientan miembros de una comunidad seria y completa; es decir, que las funciones a realizar son muchas: unos, con el trabajo manual; otros, con el trabajo del espíritu; algunos, con un magisterio de costumbres y refinamientos. Pero que en una comunidad tal como la que nosotros apetecemos, sépase desde ahora, no debe haber convidados ni debe haber zánganos.

Queremos que no se canten derechos individuales de los que no pueden cumplirse nunca en casa de los famélicos, sino que se dé a todo hombre, a todo miembro de la comunidad política, por el hecho de serio, la manera de ganarse con su trabajo una vida humana, justa y digna.

Queremos que el espíritu religioso, clave de los mejores arcos de nuestra Historia, sea respetado y amparado como merece, sin que por eso el Estado se inmiscuya en funciones que no le son propias ni comparta como lo hacía, tal vez por otros intereses que los de la verdadera Religión funciones que sí le corresponde realizar por sí mismo.

Queremos que España recobre resueltamente el sentido universal de su cultura y de su Historia.

Y queremos, por último, que si esto ha de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. Porque, ¿quién ha dicho al hablar de "todo menos la violencia" que la suprema jerarquía de los valores morales reside en la amabilidad? ¿Quién ha dicho que cuando insultan nuestros sentimientos, antes que reaccionar como hombres, estamos obligados a ser amables? Bien está, sí, la dialéctica como primer instrumento de comunicación. Pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la Patria.

Esto es lo que pensamos nosotros del Estado futuro que hemos de afanamos en edificar.

Pero nuestro movimiento no estaría del todo entendido si se creyera que es una manera de pensar tan sólo; no es una manera de pensar: es una manera de ser. No debemos proponemos sólo la construcción, la arquitectura política. Tenemos que adoptar, ante la vida entera, en cada uno de nuestros actos, una actitud humana, profunda y completa. Esta actitud es el espíritu de servicio y de sacrificio, el sentido ascético y militar de la vida. Así, pues, no imagine nadie que aquí se recluta para ofrecer prebendas; no imagine nadie que aquí nos reunimos para defender privilegios. Yo quisiera que este micrófono que tengo delante llevara mi voz hasta los últimos rincones de los hogares obreros, para decirles: sí, nosotros llevamos corbata; sí, de nosotros podéis decir que somos señoritos. Pero traemos el espíritu de lucha precisamente por aquello que no nos interesa como señoritos; venimos a luchar porque a muchos de nuestras clases se les impongan sacrificios duros y justos, y venimos a luchar por que un Estado totalitario alcance con sus bienes lo mismo a los poderosos que a los humildes. Y así somos, porque así lo fueron siempre en la Historia los señoritos de España. Así lograron alcanzar la jerarquía verdadera de señores, porque en tierras lejanas, y en nuestra Patria misma, supieron arrostrar la muerte y cargar con las misiones más duras, por aquello que precisamente, como a tales señoritos, no les importaba nada.

Yo creo que está alzada la bandera. Ahora vamos a defenderla alegremente, poéticamente. Porque hay algunos que frente a la marcha de la revolución creen que para aunar voluntades conviene ofrecer las soluciones más tibias; creen que se debe ocultar en la propaganda todo lo que pueda despertar una emoción o señalar una actitud enérgica y extrema. ¡Qué equivocación! A los pueblos no los han movido nunca más que los poetas, y ¡ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete!

En un movimiento poético, nosotros levantaremos este fervoroso afán de España; nosotros nos sacrificaremos; nosotros renunciaremos, y de nosotros será el triunfo, triunfo que ¿para qué os lo voy a decir? no vamos a lograr en las elecciones próximas. En estas elecciones votad lo que os parezca menos malo. Pero no saldrá de ahí vuestra España, ni está ahí nuestro marco. Esa es una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa. No está ahí nuestro sitio. Yo creo, sí, que soy candidato; pero lo soy sin fe y sin respeto. Y esto lo digo ahora, cuando ello puede hacer que se me retraigan todos los votos. No me importa nada. Nosotros no vamos a ir a disputar a los habituales los restos desabridos de un banquete sucio. Nuestro sitio está fuera, aunque tal vez transitemos, de paso, por el otro. Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo, y en lo alto, las estrellas, Que sigan los demás con sus festines. Nosotros fuera, en vigilancia tensa, fervorosa y segura, ya presentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas.

JOSÉ A. PRIMO DE RIVERA

jueves, 23 de enero de 2025

A 122 años del natalicio de Jorge Eliécer Gaitán.

 



Jorge Eliécer Gaitán Ayala nació en Bogotá, el viernes 23 de enero de 1903. Fue un político y jurista colombiano, alcalde de Bogotá en 1936, ministro (Educación en 1940 y Trabajo en 1944), congresista (varios períodos desde 1929 a 1948) y candidato a presidente del Partido Liberal a la Presidencia de la República para el período 1946-1950. Su asesinato en Bogotá produjo enormes protestas populares conocidas como El Bogotazo.



El año de nacimiento de Jorge Eliécer Gaitán, así como otros datos de su vida, son difíciles de establecer con absoluta precisión. Aunque existe una partida de nacimiento del 23 de enero de 1903 y una partida de bautismo del 26 de enero del mismo año, otros documentos personales como pasaportes, cédula, al igual que su diploma de la Real Universidad de Roma, datan el 26 de enero de 1903 como su fecha de nacimiento, en cuanto a su lugar de nacimiento existen varias teorías, unos historiadores afirman que el nació en Bogotá pero otras fuentes generan controversia ubicando el lugar de nacimiento de Gaitán en el municipio de Cucunubá ubicado en Cundinamarca.


Hijo de la profesora Manuela Ayala y el librero Eliécer Gaitán Otálora, en 1919 inició estudios superiores en la Universidad Nacional de Colombia donde se tituló como Doctor en Derecho y Ciencias Políticas el 29 de octubre de 1924 con la tesis titulada "Las ideas socialistas en Colombia".


Para 1926, con apoyo de su hermano Manuel José Gaitán, adelantó su doctorado en jurisprudencia en la Real Universidad de Roma y en 1927 su tesis "El criterio positivo de la premeditación", Magna Cum Laude, le significó graduarse con honores. Fue entonces elogiado y apreciado con el premio que llevaba el nombre de su profesor más cercano: Enrico Ferri.


Una vez en Colombia, lideró en el Congreso de la República un debate entre el 3 y el 6 de septiembre de 1929 por el asesinato de un número aún no determinado de trabajadores de la United Fruit Company en la región de Ciénaga, en el departamento del Magdalena. Los obreros exigían condiciones laborales (hasta entonces inexistentes) y un trato justo por parte de sus contratistas. La matanza de estas personas es conocida en la historia del país como la masacre de las Bananeras y es citada en la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Este gesto le valió a Gaitán el título de "Tribuno del Pueblo".


En 1931 fue elegido presidente de la Cámara de Representantes y ejerció también como catedrático de Derecho Penal en la Universidad Nacional y en la Universidad Libre (Colombia), de la que fue nombrado rector, cargo que ocupó entre 1936 y 1939. Se configuró como representante de la clase media y de aquellos que estaban fuera de la vida pública porque los unió a través de sus discursos cargados de emoción e ilusión. Criticó también el orden "convivialista", donde la política se practicaba en círculos cerrados, es decir, que sólo unas cuantas personalidades decidían el futuro del país, allí donde se encontraba concentrada la oligarquía que mantenía dominado cada ámbito de la vida en el país.


En 1933 fundó el movimiento político "Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria" (UNIR) y su órgano periodístico "El Unirismo", que poco tiempo después disolvió para vincularse al Partido Liberal, desde donde planteó la necesidad de una reforma agraria.


En 1937 nació su única hija Gloria Gaitán, fruto de su matrimonio con Amparo Jaramillo. Seducido por los dirigentes tradicionales del Partido Liberal se posesionó como alcalde de Bogotá en 1936, adelantó reformas sociales, promovió la municipalización de los servicios públicos y trató de establecer los restaurantes o comedores escolares. Otras iniciativas suyas no gozaron de la aprobación popular como las de prohibir el uso de la ruana, las alpargatas, uniformar a los lustrabotas y a los conductores de taxis quienes con un paro y bloqueo de vías, presionaron por su renuncia. En 1940 el presidente Eduardo Santos Montejo lo nombró ministro de Educación, desde donde emprendió una campaña de alfabetización, implantó el zapato escolar gratuito, los restaurantes escolares, el cine educativo ambulante, la extensión cultural masiva e inició el Salón Nacional de Artistas. En los años siguientes Gaitán continuó su intensa vida pública como jurista, político y caudillo. Su acción política se dirigió contra la oligarquía y por la restauración moral


Lucha por la Presidencia


En las elecciones presidenciales de 1946 el Partido Liberal se dividió entre las candidaturas de Gabriel Turbay (apoyado por el sector oficialista del partido) y Gaitán mas proclive a la izquierda (apoyado por los sectores populares) y dicha división facilitó el ascenso del conservador Mariano Ospina Pérez. En las Elecciones legislativas de Colombia de 1947, en donde logró una mayoría indiscutible en el Senado (35 senadores liberales "22 gaitanistas-13 directoristas" y 28 conservadores) y en la Cámara (74 representantes liberales "44 gaitanistas-30 directoristas" y 57 para conservadores). El 24 de octubre de 1947 Gaitán fue proclamado jefe único del Partido Liberal. A inicios de 1948 al saberse la noticia de la masacre de varios liberales en varios pueblos del país a manos de conservadores, Gaitán organizó varias marchas entre las que se conocen como la "marcha de las antorchas" y sobre todo la "Marcha del Silencio" donde eleva una plegaria al Presidente Ospina para que ayudara a cesar La Violencia y donde eleva unas horas del silencio donde solo se oían banderas y pancartas movidas por el viento.


En 1 de abril de 1948 recibió el título de doctor honoris causa en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Libre. El 8 de abril de 1948 presentó su último caso legal: la absolución del teniente conservador Jesús Cortés; un militar acusado de la muerte del periodista Eudoro Galarza Ossa.


Asesinato


El viernes 9 de abril de 1948, tras defender hasta bien entrada la noche al teniente Jesús María Cortés en los tribunales, Gaitán reposó y luego salió al mediodía del viernes 9, en compañía de varios amigos desde el Edificio Agustín Nieto (su sitio de trabajo) para almorzar en el Hotel Continental y a la espera de varias reuniones que tendría ese día. Un hombre, hipotéticamente, Juan Roa Sierra, lo esperaba en la entrada del edificio y disparó en su contra con un revólver, causándole heridas mortales.


Gaitán fue llevado a la Clínica Central, donde murió cerca de las 2:05 de la tarde. El asesinato provocó una violenta reacción popular y represión gubernamental conocida como El Bogotazo que destruyó 1425 edificaciones del centro de Bogotá.


La violencia por el magnicidio no se concentró solo en la capital, también en ciudades importantes cercanas a Bogotá como Zipaquirá. Los municipios y regiones gaitanistas reaccionaron en igual o mayor proporción y en casos como Barrancabermeja, la situación se extendió por más de un mes.


En su agenda, para la tarde del día de su asesinato, tenía fijadas reuniones entre ellas con el entonces joven líder estudiantil cubano Fidel Castro y con el político Rómulo Betancourt.


Momentos después


El aparente asesino, fue linchado, amarrado con corbatas por la carretera Séptima hasta la Plaza de Bolívar. Desde ese momento la multitud creció en cuestión de minutos; ante la arremetida del ejército, los espontáneos se atrincheraron esperando las órdenes de los jefes liberales que pretendían reunirse con el presidente Mariano Ospina Pérez. A medida que avanzaba la tarde, la turba fue armándose con herramientas y armas irrumpiendo en almacenes de ferretería y en estaciones de policía donde algunos oficiales entregaron sus armas.


La defensa del Palacio de La Carrera (denominación de la actual Casa de Nariño) por la guardia presidencial y francotiradores no identificados, localizados en las edificaciones más altas cercanas a palacio, entre estas las iglesias, impidieron que la multitud entrara al lugar donde se hallaba el Presidente. Una posible demora en entrar en acción por parte de quienes conducían los tanques de guerra, hubiera facilitado la entrada al Palacio de los manifestantes ya que a la Guardia se le estaba terminando la munición.



La multitud daba paso a los cinco tanques de guerra que fueron dirigidos al lugar pues creía que estaban apoyando su causa, y muy probablemente así fue hasta el momento en que fue muerto el Coronel que los comandaba poco antes de llegar al Palacio. Una vez en la plaza, los tanques giraron y dispararon a la multitud masacrando a unas 300 personas y de esta manera frustrando su plan.


A Gaitán no se le pudo hacer un funeral adecuado y sus familiares en gesto de protesta se negaron a llevarlo a un cementerio hasta que el gobierno de turno cayera, velándolo en su propia casa. En la actualidad su cuerpo se encuentra en la que fue su última residencia de la calle 42 No. 15-52 de Bogotá (Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán) un sitio de acceso público. Posteriormente, la violencia bipartidista se extendería a otras regiones durante la época conocida como La Violencia. Por su parte Carlos Lleras Restrepo encabeza un funeral simbólico en el Parque Nacional de Bogotá. Lleras luego sería elegido presidente de Colombia para el periodo 1966-1970.


Jorge Eliécer Gaitán Ayala contribuyó también a la fundación de medios alternativos de comunicación, como el periódico Tribuna, fundado con su amigo Luis David Peña, un bogotano que acompañó a Gaitán en los ministerios que ocupó.


Homenajes


La figura de Gaitán se mantiene vigente en Colombia. Esto se puede ver en los monumentos que están a lo largo de las poblaciones colombianas, considerándose que después de Simón Bolívar, Gaitán es la persona con más monumentos en Colombia; el municipio Puerto Gaitán, fue llamado así en su honor, y el teatro en Bogotá; incluso el billete de $1.000 pesos tiene imágenes y frases de Gaitán. El arquitecto Rogelio Salmona realizó en los 80 El Centro Cultural Jorge Eliécer Gaitán "Exploratorio Nacional", complejo proyecto arquitectónico dirigido por Gloria Gaitán hija del líder político que ha dedicado su vida a mantener y actualizar el legado visionario de su padre; el proyecto en la actualidad aún no ha sido construido en su totalidad y su culminación es incierta.


martes, 7 de enero de 2025

Jorge Eliécer Gaitán hablaba, hace 75 años, en la Plaza de Bolívar, Bogotá

 



Discurso pronunciado en la Plaza de Bolívar, Bogotá

ORACIÓN DEL SILENCIO

Jorge Eliécer Gaitán 7 de Enero de 1948


Señor Presidente Mariano Ospina Pérez:

Bajo el peso de una honda emoción me dirijo a vuestra Excelencia, interpretando el querer y la voluntad de esta inmensa multitud que esconde su ardiente corazón, lacerado por tanta injusticia, bajo un silencio clamoroso, para pedir que haya paz y piedad para la patria.

En todo el día de hoy, Excelentísimo señor, la capital de Colombia ha presenciado un espectáculo que no tiene precedentes en su historia. Gentes que vinieron de todo el país, de todas las latitudes —de los llanos ardientes y de las frías altiplanicies— han llegado a congregarse en esta plaza, cuna de nuestras libertades, para expresar la irrevocable decisión de defender sus derechos. Dos horas hace que la inmensa multitud desemboca en esta plaza y no se ha escuchado sin embargo un solo grito, porque en el fondo de los corazones sólo se escucha el golpe de la emoción. Durante las grandes tempestades la fuerza subterránea es mucho más poderosa, y esta tiene el poder de imponer la paz cuando quienes están obligados a imponerla no la imponen.

Señor Presidente: Aquí no se oyen aplausos: ¡Solo se ven banderas negras que se agitan!

Señor Presidente: Vos que sois un hombre de universidad debéis comprender de lo que es capaz la disciplina de un partido, que logra contrariar las leyes de la psicología colectiva para recatar la emoción en un silencio, como el de esta inmensa muchedumbre. Bien comprendéis que un partido que logra esto, muy fácilmente podría reaccionar bajo el estímulo de la legítima defensa.

Ninguna colectividad en el mundo ha dado una demostración superior a la presente. Pero si esta manifestación sucede, es porque hay algo grave, y no por triviales razones. Hay un partido de orden capaz de realizar este acto para evitar que la sangre siga derramándose y para que las leyes se cumplan, porque ellas son la expresión de la conciencia general. No me he engañado cuando he dicho que creo en la conciencia del pueblo, porque ese concepto ha sido ratificado ampliamente en esta demostración, donde los vítores y los aplausos desaparecen para que solo se escuche el rumor emocionado de los millares de banderas negras, que aquí se han traído para recordar a nuestros hombres villanamente asesinados.

Señor Presidente: Serenamente, tranquilamente, con la emoción que atraviesa el espíritu de los ciudadanos que llenan esta plaza, os pedimos que ejerzáis vuestro mandato, el mismo que os ha dado el pueblo, para devolver al país la tranquilidad pública. ¡Todo depende ahora de vos! Quienes anegan en sangre el territorio de la patria, cesarían en su ciega perfidia. Esos espíritus de mala intención callarían al simple imperio de vuestra voluntad.

Amamos hondamente a esta nación y no queremos que nuestra barca victoriosa tenga que navegar sobre ríos de sangre hacia el puerto de su destino inexorable.

Señor Presidente: En esta ocasión no os reclamamos tesis económicas o políticas. Apenas os pedimos que nuestra patria no transite por caminos que nos avergüencen ante propios y extraños. ¡Os pedimos hechos de paz y de civilización!

Nosotros, señor Presidente, no somos cobardes. Somos descendientes de los bravos que aniquilaron las tiranías en este suelo sagrado. ¡Somos capaces de sacrificar nuestras vidas para salvar la paz y la libertad de Colombia!

Impedid, señor, la violencia. Queremos la defensa de la vida humana, que es lo que puede pedir un pueblo. En vez de esta fuerza ciega desatada, debemos aprovechar la capacidad de trabajo del pueblo para beneficio del progreso de Colombia.

Señor Presidente: Nuestra bandera está enlutada y esta silenciosa muchedumbre y este grito mudo de nuestros corazones solo os reclama: ¡que nos tratéis a nosotros, a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestros hijos y a nuestros bienes, como queráis que os traten a vos, a vuestra madre, a vuestra esposa, a vuestros hijos y a vuestros bienes!

Os decimos finalmente, Excelentísimo señor: Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. ¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia!

JORGE ELIÉCER GAITÁN


[1] Nacido en Manta (Cundinamarca), Colombia, Gaitán llegó a ser uno de los mejores penalistas y políticos de su época. Fue el capitán del "país nacional" que se enfrentó valerosamente al "país político" y que magistralmente diferenció en una célebre discurso de 1946 que publicamos, señalando la politiquería, la corrupción, el fraude y el engaño como las plagas que carcomían a su país, oprimían a su pueblo y no le permitían progresar. El 9 de abril de 1948, 62 días después del presente discurso de paz, lo asesinan en su oficina. Se ha escrito muchas cosas sobre este hecho que dio lugar al Bogotazo, pero sin duda las tres balas que segaron su vida, se convirtieron en el detonante que partió en dos la historia del siglo XX en Colombia.

viernes, 6 de diciembre de 2024

A 182 años de la Batalla de Arroyo Grande.



El mismo día en que el gobernador federal de Catamarca, Cnel. Juan Eusebio Balboa había sido depuesto por José Cubas, uno de los jefes de la coalición del Norte, Lavalle era derrotado en Famaillá por Oribe, cinco días antes de que lo fuera Lamadrid en Rodeo del Medio por Pacheco.  Vencido Lavalle, las horas del gobierno impuesto por Lamadrid en Catamarca estaban contadas. 


 


Inmediatamente el coronel Mariano Maza se dirige a Catamarca, y estando en camino a ella se entera de la muerte de Lavalle ocurrida en casa de Zenarruza (1) en Jujuy; al informar de ello a Rosas se advierte la euforia por el hecho, que además aseguraba el fin de esa guerra.  El enemigo más temido, Juan Lavalle, el héroe legendario de la Independencia Sudamericana pero extraviado de nuestras guerras civiles, había caído para siempre.  Quedaba en Catamarca José Cubas y sus partidarios, comprometidos con la coalición y por lo tanto acusados de traición por su alianza con Francia, y Maza debía, por segunda vez, marchar allí para sofocarla.  “Habrá violín y violón”, anunció, y los hubo.


 


Ya en ocasión de la primera campaña de Catamarca, con fecha abril 23 de 1841, había escrito a Oribe: “Cuando recibí su muy apreciable y me enteré de la maldad y perfidia de los salvajes, mandé fusilar al salvaje Luis Manterola y tres prisioneros más de los del salvaje Córdoba y desde hoy en adelante no daré cuartel a ningún salvaje, este es el premio que deben recibir”. (2)


 


Batalla de Catamarca


 


Maza, al frente del Batallón “Libertad”, intimó la rendición a Cubas, que se había parapetado con seiscientos hombres, y como éste le rechazara, tomó por asalto la ciudad en lo que se conoce como la Batalla de Catamarca, el 29 de octubre de 1841.  Cubas, capturado cinco días después, fue pasado por las armas al igual que muchos de sus compañeros.


 


El coronel Mariano Maza escribió frases apasionadas e irreparables respecto de su acción en la campaña, que lógicamente andando el tiempo se volvieron contra él.  Esos escritos, sin embargo, no son como los de Juan Cruz Varela y Salvador María del Carril, asesinos intelectuales de Dorrego, ya que éstos, al incitar a Lavalle, tomaban la precaución uno, de dejar sin firma su carta y el otro, de pedirle que la rompiera, lo cual demuestra que tenían conciencia de su instigación al crimen hecha con frialdad, premeditación y alejados del lugar del peligro.


 


Maza estaba en medio de la lucha arriesgando su vida, y si bien no lo justificamos, creemos en cambio que debe ser medido con la misma vara que se empleó para otros del “partido de la civilización”, y sobre todo, sostenemos que no puede ser sacado de su época y de las circunstancias históricas que le tocó vivir.  Coincidimos con Magariños de Mello cuando dice al respecto: “En realidad fue hombre de mano dura, que hizo sin vacilaciones la guerra a sangre y fuego que impusieron los unitarios”. (3)


 


Maza, que no era historiador como Mitre, ha sido juzgado tal vez más por lo que escribió que por lo que realmente hizo.  Mitre en ese sentido fue muy cuidadoso y no cometió esa imprudencia, pese a que su acción y responsabilidad en la masacre de Villamayor o a través de Arredondo, Sandes, Iseas, Venancio Flores, Ribas y Paunero fue tan dura como la que realizó Maza en Catamarca, y además reiterada.  No nos extenderemos en otros ejemplos para no salirnos del tema, pero fueron sin duda muchos y reiterados los casos en el siglo XIX.


 


La Coalición del Norte había sido vencida, y de Catamarca Maza marchó a incorporarse al Ejército federal que se encontraba en Tucumán, desde donde en marzo de 1842 continuó viaje a Buenos Aires, pasando por Santa Fe que había sido ya recuperada para la causa federal.


 


En Buenos Aires fue designado por Rosas en el mando interino de la escuadra por ausencia del almirante Guillermo Brown, con el título de “Comandante en Jefe de las Fuerzas Marítimas en Operaciones sobre las de los salvajes unitarios de Montevideo”.


 


En esa condición condujo una operación naval sobre Montevideo, pero sin poder batir a los buques de Rivera, que eludieron el combate a favor de la poca profundidad del río donde se estacionaron y se cubrieron detrás de buques con banderas de países neutrales.


 


Al término de estas operaciones entrega nuevamente el mando al almirante Brown, vencedor en “Costa Brava” de la escuadra comandada por Giuseppe Garibaldi, hecho de armas silenciado por ciertos historiógrafos liberales del almirante, a quien dan por muerto, históricamente, en la guerra con el Brasil, no obstante la importancia de sus servicios durante el gobierno de Rosas.


 


En octubre de 1842 Maza vuelve a embarcar con destino a Entre Ríos, a fin de reforzar el Ejército Federal, y participará en la batalla de Arroyo Grande, el 6 de diciembre de ese año, al frente del Batallón Libertad.


 


Acciones preliminares de la batalla de Arroyo Grande


 


La prudencia y las nociones más elementales de estrategia le aconsejaban a Fructuoso Rivera conservar su línea del Uruguay, que era el punto de mira de su enemigo para invadir el territorio oriental; en vez de avanzar sobre Entre Ríos para comprometer en una batalla decisiva todas sus fuerzas cuya mayor parte se le incorporaban recién, formando con las que trajo consigo una masa indisciplinada, sin cohesión ni unidad, que es lo que constituye el verdadero poder de un ejército. (5)  De su parte Oribe se movió de su campo de las Conchillas y el 5 de diciembre se situó a poco más de dos leguas de las puntas del Arroyo Grande.  Al sur de este punto se encontraba Rivera cuando fuerzas de su vanguardia, al mando del coronel Baez, le dieron parte de la proximidad del enemigo.


 


Aunque esto debió sorprenderle demasiado, Rivera se preparó a la batalla, corriéndose a su derecha y apoyando la cabeza de esta ala sobre el mismo Arroyo Grande.  Constaba su línea de 8.000 soldados, 2.000 de infantería, 5.500 de caballería y 16 cañones, así colocados: derecha, las divisiones orientales y algunos correntinos al mando de los generales Aguiar y Avalos; centro, la artillería, y brigadas de infantería a ambos flancos, al mando de los coroneles Chilavert, Lavandera y Blanco; izquierda, la caballería correntina, santafecina y entrerriana al mando de los generales Ramírez, López y Galván.  El ejército de Oribe, fuerte de 8.500 hombres, se corrió sobre su izquierda, ocultando este movimiento con las maniobras de la caballería de vanguardia, y quedó formado así: derecha, divisiones de caballería al mando de los coroneles Granada, Bustos, García, González (Bernardo), Bárcena y Galarza, y una columna flanqueadora mandada por el general Ignacio Oribe, todo a las órdenes del general Urquiza; centro, brigada de artillería al mando de los mayores Carbone y Castro; los batallones con su dotación de artillería mandados por los coroneles Costa, Maza, Rincón Domínguez y Ramos, y todo a las órdenes del general Pacheco; izquierda, división de caballería al mando de los coroneles Laprida y Losa, comandantes Lamela, Arias, Castro, Albornoz y Frías, bajo las órdenes del coronel José María Flores.  Una columna flanqueadora a cargo del general Servando Gómez.  Además tres reservas mandadas por los coroneles Urdinarrain, Olivera y Arredondo.


 


Inicio de la batalla


 


La batalla de Arroyo Grande se inició de ambas partes en las primeras horas de la mañana del 6 de diciembre.  El ejército aliado de Rivera, de Ferré y de López luchó desesperadamente; pero los regimientos y batallones federales, guiados por jefes que habían acreditado su pericia y su valor en la campaña de los Andes, del Brasil y del Desierto, consiguieron con sacrificio ventajas importantes de las que Oribe supo aprovechar.  La carga de las caballerías de Rivera fue bien sostenida al principio; que algunos escuadrones de la izquierda federal se desorganizaron, envolviendo consigo otras fuerzas.  Pero Oribe lanzó sus reservas sobre los extremos izquierdo y derecho de Rivera; y toda esa enorme masa de caballería que se confundió en sangriento torbellino, quedó reducida después de media hora a la que formaba las filas clareadas de los vencedores.  Las dos alas del ejército de Rivera quedaron fuera de combate, dispersas o aniquiladas.  Después de hacer jugar convenientemente su artillería, Oribe mandó al centro cargar a la bayoneta.  Fue la artillería de Chilavert y las infanterías de Lavandera y Blanco las que sostuvieron este último ataque, hasta caer en poder del ejército federal, juntamente con el parque, bagajes y caballadas de los aliados.  En cuanto a Rivera huyó del campo de batalla arrojando su chaqueta bordada, su espada y sus pistolas, todo lo cual se ha conservado hasta hace poco en el museo de Buenos Aires (6)


 


Cuatro mil hombres que lanzó Oribe en todas direcciones acuchillaron los restos de las caballerías aliadas.  Todo se perdió en ese día memorable, dice uno de los principales jefes orientales de la subsiguiente defensa de Montevideo, sin que se pudiera decir lo que Francisco I escribía a su madre después de la batalla de Pavía: “Todo se ha perdido menos el honor”.  Allí el monarca cayendo prisionero había acreditado que si la fortuna no favoreció sus armas, el valor había hecho su oficio.  Aquí el general, temiendo más el riesgo de su vida que la tremenda responsabilidad de la de los soldados puestos a su cargo, se separó de su ejército cuando estaba todavía indecisa la victoria, dejando en el campo de batalla masas enteras que con menos cobardía, alguna serenidad y algunas ideas estratégicas, hubieran podido salvar o impedir, cuando menos, que fuesen impunemente acuchilladas (7)


 


Todo lo perdió Rivera en ese día, desbaratando por sus propias manos los cuantiosos recursos que arrebató de las manos expertas del general Paz cuando, torpemente celoso de la superioridad de éste, lo vio protestar en nombre del patriotismo argentino, contra su dorado sueño de anexar al Estado del Uruguay las provincias de Entre Ríos, Corrientes y el Paraguay.  En los campos del Arroyo Grande, regado con abundante sangre de vencedores y vencidos, quedó sepultada esa dañina aspiración de Rivera; por más que la persiguieran todavía hasta el año 1846 algunos argentinos extraviados en consorcio con la diplomacia británica y brasilera.


 


Consecuencias


 


La batalla de Arroyo Grande constituye un hecho de trascendental importancia en la vida de nuestra Patria, y sólo es explicable su desconocimiento u olvido por el sectarismo que ha caracterizado a la historiografía oficial de la Argentina.


 


En Arroyo Grande se jugó la integridad del territorio nacional, y una derrota hubiera significado la pérdida de Entre Ríos y Corrientes, pues el designio de Fructuoso Rivera y de algunos argentinos era que el río Paraná fuera el límite internacional, anexando la Mesopotamia Argentina al Estado Oriental.  Los directoriales de Buenos Aires, origen del partido unitario, habían hecho este ofrecimiento a Artigas hacía más de veinte años, y el caudillo federal lo había rechazado, consecuente con su ideal de la patria grande.  Así los unitarios, por su parte, también eran consecuentes con sus propios antecedentes.


 


Referencias


 


(1) Por error se dice Zenavilla, repitiendo al Gral Oribe que, tal vez influido por la existencia de ese apellido en el Uruguay así lo consignó equivocadamente en lugar de Zenarruza, familia tradicional de Jujuy.


(2) Citado por Magariños de Mello en “El gobierno del Cerrito”, Tomo II, página 1030-31.


(3) Misma obra, Tomo II, página 1030.


(4) Citado por Vicente D. Sierra en “Historia de la Argentina”, Tomo IX, página 123.


(5) ”Rivera no conocía esas tropas porque jamás las había visto, ni a los jefes que las mandaban, -dice el general riverista César Díaz, refiriéndose a las fuerzas correntinas y santafecinas que se incorporaron días antes de la batalla de Arroyo Grande- ignoraba su importancia respectiva y no podía por consiguiente darles una aplicación oportuna en las horas solemnes del combate.  Necesitaba haberse tomado algún tiempo, algunos días al menos, para inspeccionarlas, conocer su espíritu, habituarlas a su mando y uniformarlas al régimen de los demás cuerpos; establecer en suma la confianza mutua que debe existir entre el general y el ejército, sin la cual es muy difícil vencer; y en una palabra, hacer todo cuanto la estrategia prescribe y la responsabilidad del mando aconseja, antes de decidirse a la operación más terrible y trascendental de cuantas se conocen”.  (Véase Memorias del general César Díaz, página 48).


(6)Parte de Oribe a Rosas fechado en la costa del Uruguay y cartas correlativas de los generales Echagüe, Pacheco y Urquiza, publicadas en La Gaceta Mercantil del 15 de diciembre de 1842 y 23 de marzo de 1843.  (Véase Memorias del general César Díaz).


(7)El general César Díaz, Memorias, página 50.


 


Fuente


Baldrich, Fernando Amadeo de – El coronel Mariano Maza.


Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado


Portal www.revisionistas.com.ar


Saldías, Adolfo – Historia de la Confederación Argentina – Ed. El Ateneo – Buenos Aires (1951).


Todo es Historia – Nº 79 – Buenos Aires, Diciembre de 1973.