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jueves, 23 de enero de 2025

A 122 años del natalicio de Jorge Eliécer Gaitán.

 



Jorge Eliécer Gaitán Ayala nació en Bogotá, el viernes 23 de enero de 1903. Fue un político y jurista colombiano, alcalde de Bogotá en 1936, ministro (Educación en 1940 y Trabajo en 1944), congresista (varios períodos desde 1929 a 1948) y candidato a presidente del Partido Liberal a la Presidencia de la República para el período 1946-1950. Su asesinato en Bogotá produjo enormes protestas populares conocidas como El Bogotazo.



El año de nacimiento de Jorge Eliécer Gaitán, así como otros datos de su vida, son difíciles de establecer con absoluta precisión. Aunque existe una partida de nacimiento del 23 de enero de 1903 y una partida de bautismo del 26 de enero del mismo año, otros documentos personales como pasaportes, cédula, al igual que su diploma de la Real Universidad de Roma, datan el 26 de enero de 1903 como su fecha de nacimiento, en cuanto a su lugar de nacimiento existen varias teorías, unos historiadores afirman que el nació en Bogotá pero otras fuentes generan controversia ubicando el lugar de nacimiento de Gaitán en el municipio de Cucunubá ubicado en Cundinamarca.


Hijo de la profesora Manuela Ayala y el librero Eliécer Gaitán Otálora, en 1919 inició estudios superiores en la Universidad Nacional de Colombia donde se tituló como Doctor en Derecho y Ciencias Políticas el 29 de octubre de 1924 con la tesis titulada "Las ideas socialistas en Colombia".


Para 1926, con apoyo de su hermano Manuel José Gaitán, adelantó su doctorado en jurisprudencia en la Real Universidad de Roma y en 1927 su tesis "El criterio positivo de la premeditación", Magna Cum Laude, le significó graduarse con honores. Fue entonces elogiado y apreciado con el premio que llevaba el nombre de su profesor más cercano: Enrico Ferri.


Una vez en Colombia, lideró en el Congreso de la República un debate entre el 3 y el 6 de septiembre de 1929 por el asesinato de un número aún no determinado de trabajadores de la United Fruit Company en la región de Ciénaga, en el departamento del Magdalena. Los obreros exigían condiciones laborales (hasta entonces inexistentes) y un trato justo por parte de sus contratistas. La matanza de estas personas es conocida en la historia del país como la masacre de las Bananeras y es citada en la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Este gesto le valió a Gaitán el título de "Tribuno del Pueblo".


En 1931 fue elegido presidente de la Cámara de Representantes y ejerció también como catedrático de Derecho Penal en la Universidad Nacional y en la Universidad Libre (Colombia), de la que fue nombrado rector, cargo que ocupó entre 1936 y 1939. Se configuró como representante de la clase media y de aquellos que estaban fuera de la vida pública porque los unió a través de sus discursos cargados de emoción e ilusión. Criticó también el orden "convivialista", donde la política se practicaba en círculos cerrados, es decir, que sólo unas cuantas personalidades decidían el futuro del país, allí donde se encontraba concentrada la oligarquía que mantenía dominado cada ámbito de la vida en el país.


En 1933 fundó el movimiento político "Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria" (UNIR) y su órgano periodístico "El Unirismo", que poco tiempo después disolvió para vincularse al Partido Liberal, desde donde planteó la necesidad de una reforma agraria.


En 1937 nació su única hija Gloria Gaitán, fruto de su matrimonio con Amparo Jaramillo. Seducido por los dirigentes tradicionales del Partido Liberal se posesionó como alcalde de Bogotá en 1936, adelantó reformas sociales, promovió la municipalización de los servicios públicos y trató de establecer los restaurantes o comedores escolares. Otras iniciativas suyas no gozaron de la aprobación popular como las de prohibir el uso de la ruana, las alpargatas, uniformar a los lustrabotas y a los conductores de taxis quienes con un paro y bloqueo de vías, presionaron por su renuncia. En 1940 el presidente Eduardo Santos Montejo lo nombró ministro de Educación, desde donde emprendió una campaña de alfabetización, implantó el zapato escolar gratuito, los restaurantes escolares, el cine educativo ambulante, la extensión cultural masiva e inició el Salón Nacional de Artistas. En los años siguientes Gaitán continuó su intensa vida pública como jurista, político y caudillo. Su acción política se dirigió contra la oligarquía y por la restauración moral


Lucha por la Presidencia


En las elecciones presidenciales de 1946 el Partido Liberal se dividió entre las candidaturas de Gabriel Turbay (apoyado por el sector oficialista del partido) y Gaitán mas proclive a la izquierda (apoyado por los sectores populares) y dicha división facilitó el ascenso del conservador Mariano Ospina Pérez. En las Elecciones legislativas de Colombia de 1947, en donde logró una mayoría indiscutible en el Senado (35 senadores liberales "22 gaitanistas-13 directoristas" y 28 conservadores) y en la Cámara (74 representantes liberales "44 gaitanistas-30 directoristas" y 57 para conservadores). El 24 de octubre de 1947 Gaitán fue proclamado jefe único del Partido Liberal. A inicios de 1948 al saberse la noticia de la masacre de varios liberales en varios pueblos del país a manos de conservadores, Gaitán organizó varias marchas entre las que se conocen como la "marcha de las antorchas" y sobre todo la "Marcha del Silencio" donde eleva una plegaria al Presidente Ospina para que ayudara a cesar La Violencia y donde eleva unas horas del silencio donde solo se oían banderas y pancartas movidas por el viento.


En 1 de abril de 1948 recibió el título de doctor honoris causa en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Libre. El 8 de abril de 1948 presentó su último caso legal: la absolución del teniente conservador Jesús Cortés; un militar acusado de la muerte del periodista Eudoro Galarza Ossa.


Asesinato


El viernes 9 de abril de 1948, tras defender hasta bien entrada la noche al teniente Jesús María Cortés en los tribunales, Gaitán reposó y luego salió al mediodía del viernes 9, en compañía de varios amigos desde el Edificio Agustín Nieto (su sitio de trabajo) para almorzar en el Hotel Continental y a la espera de varias reuniones que tendría ese día. Un hombre, hipotéticamente, Juan Roa Sierra, lo esperaba en la entrada del edificio y disparó en su contra con un revólver, causándole heridas mortales.


Gaitán fue llevado a la Clínica Central, donde murió cerca de las 2:05 de la tarde. El asesinato provocó una violenta reacción popular y represión gubernamental conocida como El Bogotazo que destruyó 1425 edificaciones del centro de Bogotá.


La violencia por el magnicidio no se concentró solo en la capital, también en ciudades importantes cercanas a Bogotá como Zipaquirá. Los municipios y regiones gaitanistas reaccionaron en igual o mayor proporción y en casos como Barrancabermeja, la situación se extendió por más de un mes.


En su agenda, para la tarde del día de su asesinato, tenía fijadas reuniones entre ellas con el entonces joven líder estudiantil cubano Fidel Castro y con el político Rómulo Betancourt.


Momentos después


El aparente asesino, fue linchado, amarrado con corbatas por la carretera Séptima hasta la Plaza de Bolívar. Desde ese momento la multitud creció en cuestión de minutos; ante la arremetida del ejército, los espontáneos se atrincheraron esperando las órdenes de los jefes liberales que pretendían reunirse con el presidente Mariano Ospina Pérez. A medida que avanzaba la tarde, la turba fue armándose con herramientas y armas irrumpiendo en almacenes de ferretería y en estaciones de policía donde algunos oficiales entregaron sus armas.


La defensa del Palacio de La Carrera (denominación de la actual Casa de Nariño) por la guardia presidencial y francotiradores no identificados, localizados en las edificaciones más altas cercanas a palacio, entre estas las iglesias, impidieron que la multitud entrara al lugar donde se hallaba el Presidente. Una posible demora en entrar en acción por parte de quienes conducían los tanques de guerra, hubiera facilitado la entrada al Palacio de los manifestantes ya que a la Guardia se le estaba terminando la munición.



La multitud daba paso a los cinco tanques de guerra que fueron dirigidos al lugar pues creía que estaban apoyando su causa, y muy probablemente así fue hasta el momento en que fue muerto el Coronel que los comandaba poco antes de llegar al Palacio. Una vez en la plaza, los tanques giraron y dispararon a la multitud masacrando a unas 300 personas y de esta manera frustrando su plan.


A Gaitán no se le pudo hacer un funeral adecuado y sus familiares en gesto de protesta se negaron a llevarlo a un cementerio hasta que el gobierno de turno cayera, velándolo en su propia casa. En la actualidad su cuerpo se encuentra en la que fue su última residencia de la calle 42 No. 15-52 de Bogotá (Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán) un sitio de acceso público. Posteriormente, la violencia bipartidista se extendería a otras regiones durante la época conocida como La Violencia. Por su parte Carlos Lleras Restrepo encabeza un funeral simbólico en el Parque Nacional de Bogotá. Lleras luego sería elegido presidente de Colombia para el periodo 1966-1970.


Jorge Eliécer Gaitán Ayala contribuyó también a la fundación de medios alternativos de comunicación, como el periódico Tribuna, fundado con su amigo Luis David Peña, un bogotano que acompañó a Gaitán en los ministerios que ocupó.


Homenajes


La figura de Gaitán se mantiene vigente en Colombia. Esto se puede ver en los monumentos que están a lo largo de las poblaciones colombianas, considerándose que después de Simón Bolívar, Gaitán es la persona con más monumentos en Colombia; el municipio Puerto Gaitán, fue llamado así en su honor, y el teatro en Bogotá; incluso el billete de $1.000 pesos tiene imágenes y frases de Gaitán. El arquitecto Rogelio Salmona realizó en los 80 El Centro Cultural Jorge Eliécer Gaitán "Exploratorio Nacional", complejo proyecto arquitectónico dirigido por Gloria Gaitán hija del líder político que ha dedicado su vida a mantener y actualizar el legado visionario de su padre; el proyecto en la actualidad aún no ha sido construido en su totalidad y su culminación es incierta.


martes, 7 de enero de 2025

Jorge Eliécer Gaitán hablaba, hace 75 años, en la Plaza de Bolívar, Bogotá

 



Discurso pronunciado en la Plaza de Bolívar, Bogotá

ORACIÓN DEL SILENCIO

Jorge Eliécer Gaitán 7 de Enero de 1948


Señor Presidente Mariano Ospina Pérez:

Bajo el peso de una honda emoción me dirijo a vuestra Excelencia, interpretando el querer y la voluntad de esta inmensa multitud que esconde su ardiente corazón, lacerado por tanta injusticia, bajo un silencio clamoroso, para pedir que haya paz y piedad para la patria.

En todo el día de hoy, Excelentísimo señor, la capital de Colombia ha presenciado un espectáculo que no tiene precedentes en su historia. Gentes que vinieron de todo el país, de todas las latitudes —de los llanos ardientes y de las frías altiplanicies— han llegado a congregarse en esta plaza, cuna de nuestras libertades, para expresar la irrevocable decisión de defender sus derechos. Dos horas hace que la inmensa multitud desemboca en esta plaza y no se ha escuchado sin embargo un solo grito, porque en el fondo de los corazones sólo se escucha el golpe de la emoción. Durante las grandes tempestades la fuerza subterránea es mucho más poderosa, y esta tiene el poder de imponer la paz cuando quienes están obligados a imponerla no la imponen.

Señor Presidente: Aquí no se oyen aplausos: ¡Solo se ven banderas negras que se agitan!

Señor Presidente: Vos que sois un hombre de universidad debéis comprender de lo que es capaz la disciplina de un partido, que logra contrariar las leyes de la psicología colectiva para recatar la emoción en un silencio, como el de esta inmensa muchedumbre. Bien comprendéis que un partido que logra esto, muy fácilmente podría reaccionar bajo el estímulo de la legítima defensa.

Ninguna colectividad en el mundo ha dado una demostración superior a la presente. Pero si esta manifestación sucede, es porque hay algo grave, y no por triviales razones. Hay un partido de orden capaz de realizar este acto para evitar que la sangre siga derramándose y para que las leyes se cumplan, porque ellas son la expresión de la conciencia general. No me he engañado cuando he dicho que creo en la conciencia del pueblo, porque ese concepto ha sido ratificado ampliamente en esta demostración, donde los vítores y los aplausos desaparecen para que solo se escuche el rumor emocionado de los millares de banderas negras, que aquí se han traído para recordar a nuestros hombres villanamente asesinados.

Señor Presidente: Serenamente, tranquilamente, con la emoción que atraviesa el espíritu de los ciudadanos que llenan esta plaza, os pedimos que ejerzáis vuestro mandato, el mismo que os ha dado el pueblo, para devolver al país la tranquilidad pública. ¡Todo depende ahora de vos! Quienes anegan en sangre el territorio de la patria, cesarían en su ciega perfidia. Esos espíritus de mala intención callarían al simple imperio de vuestra voluntad.

Amamos hondamente a esta nación y no queremos que nuestra barca victoriosa tenga que navegar sobre ríos de sangre hacia el puerto de su destino inexorable.

Señor Presidente: En esta ocasión no os reclamamos tesis económicas o políticas. Apenas os pedimos que nuestra patria no transite por caminos que nos avergüencen ante propios y extraños. ¡Os pedimos hechos de paz y de civilización!

Nosotros, señor Presidente, no somos cobardes. Somos descendientes de los bravos que aniquilaron las tiranías en este suelo sagrado. ¡Somos capaces de sacrificar nuestras vidas para salvar la paz y la libertad de Colombia!

Impedid, señor, la violencia. Queremos la defensa de la vida humana, que es lo que puede pedir un pueblo. En vez de esta fuerza ciega desatada, debemos aprovechar la capacidad de trabajo del pueblo para beneficio del progreso de Colombia.

Señor Presidente: Nuestra bandera está enlutada y esta silenciosa muchedumbre y este grito mudo de nuestros corazones solo os reclama: ¡que nos tratéis a nosotros, a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestros hijos y a nuestros bienes, como queráis que os traten a vos, a vuestra madre, a vuestra esposa, a vuestros hijos y a vuestros bienes!

Os decimos finalmente, Excelentísimo señor: Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. ¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia!

JORGE ELIÉCER GAITÁN


[1] Nacido en Manta (Cundinamarca), Colombia, Gaitán llegó a ser uno de los mejores penalistas y políticos de su época. Fue el capitán del "país nacional" que se enfrentó valerosamente al "país político" y que magistralmente diferenció en una célebre discurso de 1946 que publicamos, señalando la politiquería, la corrupción, el fraude y el engaño como las plagas que carcomían a su país, oprimían a su pueblo y no le permitían progresar. El 9 de abril de 1948, 62 días después del presente discurso de paz, lo asesinan en su oficina. Se ha escrito muchas cosas sobre este hecho que dio lugar al Bogotazo, pero sin duda las tres balas que segaron su vida, se convirtieron en el detonante que partió en dos la historia del siglo XX en Colombia.

viernes, 18 de octubre de 2024

Hace 78 años hablaba Jorge Eliécer Gaitán.

 


DISCURSO IMPROVISADO EN LA CIUDAD DE CARACAS, DURANTE LA CONMEMORACIÓN DEL PRIMER ANIVERSARIO DE LA CAÍDA DE LA DICTADURA MILITAR VENEZOLANA

Jorge Eliécer Gaitán 18 de Octubre de 1946


Hombres y mujeres de Venezuela:

Yo, que pertenezco a un gran país cuyo pueblo es superior a sus dirigentes, al ver la muchedumbre de rostros morenos que están reunidos en esta plaza, he experimentado hoy una emoción que hace contraste con la sensación de angustia que siendo estudiante experimentara ayer, ante el dolor y la tragedia que se agolpaban sobre el alma grande de los herederos de Bolívar.

Hasta ayer yo sabía que las dolientes masas venezolanas, vuestros abuelos, vuestros padres y vuestros hermanos, rumiaban su dolor en las mazmorras que eran deshonra de América y que existía en esta tierra admirable una pequeña minoría oligárquica que disponía abusivamente de los destinos de esta patria del Libertador, a espaldas del pueblo, contra el pueblo y sin el querer del pueblo.

Pero yo, capitán de multitudes de Colombia, vengo a contemplaros vibrantes y plenos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, irrumpiendo en esta plaza; y a decir desde esta tribuna a todas las gentes de Venezuela que de ahora en adelante sólo habrá una voz que mande sobre esta tierra sagrada: ¡la voz del pueblo, por el pueblo y para el pueblo!

Estáis en la primera etapa de vuestro recorrido inexorable. Habéis comenzado a conquistar vuestra libertad política, la cual apenas será formal si en posteriores épocas no llegáis a la conquista de la libertad económica y social. Pero esta primera etapa la tenéis que defender, modelar y terminar con bravura, con tenacidad, con coraje, y sin vacilaciones ni desmayos. Afortunadamente tenéis a la cabeza capitanes y gonfaloneros que jamás, estoy seguro, traicionarán vuestro interés ni vuestros anhelos.

Hacéis bien en defender corajudamente esa obra; en conquistar previamente esa libertad política formal que nosotros, los colombianos ya conquistamos, y que os preparéis para una nueva etapa de las realizaciones por venir. Ya nadie –de ello estoy cierto y esa la razón de mi emoción profunda– podrá poner al margen de su destino al pueblo de Venezuela. Ahora va a ser él, como los demás pueblos de nuestra América, de nuestra América morena, quien va a darse libremente su propio gobierno.

Nosotros hemos aprendido a reírnos de esas generaciones decadentes que ven a las muchedumbres de nuestro trópico como a seres de raza inferior. Inferiores son ellos que carecen de personalidad propia y se dejan llevar por algunas mentes esclavas de la cultura europea. ¡Mentira la inferioridad de nuestros pueblos; mentira la inferioridad de nuestros países; mentira la debilidad de nuestras razas mestizas!

Yo le pidiera a las más antiguas y grandes razas de la tierra que vinieran a esta América; que se adentraran como nuestros mulatos en las selvas del trópico; que trabajaran como lo hacen los hombres nuestros 12 y más horas, casi sin salario y siempre desnutridos; que sufrieran los dolores de nuestro pueblo; sintieran a la selva envolviéndolos; supieran lo que son los niños sin escuela y sin cultura; lo que es la muchedumbre sin defensa en el campo, sin poder satisfacer el apetito de la belleza y del amor que se les niegan y saborean tan sólo el dolor y la angustia permanentes. Que vengan los europeos a presenciar el drama de esta masa enorme de América devorada por el paludismo, con gobiernos que le han vuelto la espalda a su gente para enriquecerse en provecho propio; que vengan a contemplar las inclemencias perpetuas que vivimos los habitantes del trópico, y entonces tendrán que comprender cuán brava es la gente nuestra, qué brava gente sois vosotros, y reconocer la falsedad de su concepto sobre la inferioridad de las masas americanas. Porque aquí y en el Perú y en todas nuestras naciones sucede lo que yo afirmo que pasa en Colombia: "El pueblo es superior a sus dirigentes".

Estos pueblos hermanos conservan sus peculiares notas, sus realidades diversas, pero cada día se acercan más los unos a los otros. Y esas distintas realidades pueden condensarse en una sola afirmación que hace temblar el criterio feudal de las castas minoritarias que todavía en América imperan; pueden sintetizarse en el deseo que todos anhelamos y que todos impondremos: i queremos que los amos sean menos amos para que los siervos sean menos siervos; queremos que los poderosos sean menos poderosos para que los humildes sean menos humildes y queremos que los ricos sientan que deben ser menos ricos! ¡para que los pobres reciban mejor remuneración por su trabajo!

Pueblo: Ni un paso atrás en esta maravillosa obra que estáis realizando con un gobierno comprensivo y sin una vacilación, porque el ritmo de vuestros corazones es el mismo ritmo del corazón de todos los hombres de América.

El hombre vale por su tenacidad. El hombre vale por la rotundidad que ponga en el amor a sus ideas. Nada puede detener al pueblo ni hacerlo vacilar y si un solo varón quedara en Venezuela de todos los que aspiran a ser libres; que ese hombre solo se sienta obligado a la batalla, porque yo diría que ¡vale más una bandera solitaria sobre una cumbre limpia que cien banderas extendidas sobre el lodo!

JORGE ELIÉCER GAITÁN

jueves, 15 de febrero de 2024

Hace 76 años hablaba Jorge Eliécer Gaitán.

 



LA CIUDAD DE MANIZALES, CAPITAL DEL DEPARTAMENTO DE CALDAS, COLOMBIA, EN HOMENAJE PÓSTUMO ANTE LA TUMBA DE LOS MUERTOS ASESINADOS DURANTE LA VIOLENCIA POLÍTICA EN EL AÑO 1948

Oración por los humildes

Jorge Eliécer Gaitán 15 de Febrero de 1948


Compañeros caídos en la lucha:

Discurría vuestra existencia de hombres buenos, de gente honrada y sencilla, sobre las mansas aguas, hacia el destino de todo humano vivir, cuando un golpe aleve de hombres malos y crueles os arrojó hacia las playas del silencio y de la muerte.

Verdad es que los hombres de ánima helada os arrancaron de nuestro lado, de nuestros brazos, de nuestras luchas, pero sólo consiguieron multiplicaros en lo íntimo de nuestra devoción, de nuestro recuerdo y nuestro afecto.

Verdad es que vuestras pupilas ya no se encienden en luz de amor por vuestras madres, por vuestras novias o por vuestros hijos: hombres malos las apagaron.

Verdad es que vuestras gargantas no serán ya el alegre clarín para cantar los cantos de la democracia que nuestras huestes cantan: hombres malos las silenciaron.

Verdad es que vuestros corazones no vibrarán más al ritmo de las emociones de los libres que las ideas liberales alientan: hombres malos las detuvieron.

Verdad es que vuestros brazos y vuestros músculos no modelarán ya sobre la tierra o en el taller el crecer del fruto y la riqueza de que la patria ha menester: hombres malos os lo impidieron.

Verdad es todo esto. Dolorosa verdad, angustiosa verdad, que golpea con golpe de ola la noche sobre nuestro corazón. Pero es verdad a medias.

La tiniebla de vuestras pupilas se ha trocado en luz de estrella conductora de nuestras gentes del partido liberal.

El silencio de vuestras gargantas es ahora grito de justicia en nuestras gargantas; el desaparecido ritmo de vuestros corazones es ahora indomable raudal de energía para nuestra fiera voluntad de lucha.

Vuestros miembros inmovilizados son ahora centuplicada fuerza que nos empuja sin tolerar descansos; y que no ha de suspenderse hasta devolver a la República el camino de la piedad, del bien y de la fraternidad, que hombres de aleve entraña les han robado.

Verdad es, compañeros de lucha, tronchadas vidas, buenas y humildes, que os lloramos. Pero nuestro decoro nos impide lloraros adentro. Y en el río interior de nuestro llanto ahogaremos las dañadas plantas que envenenaron con su perfidia el destino de la patria.

Compañeros de lucha: sólo ha muerto algo de vosotros, porque del fondo de vuestras tumbas sale para nosotros un mandato sagrado que juramos cumplir a cabalidad. Seremos superiores a la fuerza cruel que habla su lenguaje de terror a través del iluminado acero letal. El dolor no nos detiene sino que nos empuja. Y algo profundo nos dice que al destino debemos gratitud por habernos ofrecido la sabia lección y la noble alegría de vencer obstáculos, de dominar dolores, de mirar en lo imposible nada más que lo atrayentemente difícil. Vuestras sombras son ahora la mejor luz en nuestra marcha.

Compañeros de lucha: os habéis reincorporado al seno de la tierra. Ahora, con la desintegración de vuestras células, vais a alimentar nuevas formas de vida. Vais a sumaros al cosmos infinito que desde la entraña oscura e insomne, alimenta al árbol y a la planta que sirven de alegría a nuestros ojos y de pan a nuestro diario vivir. Pero algo más vais a darnos a través de vuestro recuerdo, ya que la muerte en lo individual no es sino un parpadear de la vida hacia formas más elevadas de lo colectivo y de su ideal.

Compañeros de lucha: al pie de vuestras tumbas juramos vengaros, restableciendo con la victoria del partido liberal los fueros de la paz y de la justicia en Colombia. Os habéis ido físicamente, pero qué tremendamente vivos estáis entre nosotros.

Compañeros: vuestro silencio es grito. Vuestra muerte es vida de nuestro destino final

JORGE ELIÉCER GAITÁN 

martes, 23 de enero de 2024

Hace 121 años nacía Jorge Eliécer Gaitán, el gran líder nacional colombiano.

 



Jorge Eliécer Gaitán Ayala nació en Bogotá, el viernes 23 de enero de 1903. Fue un político y jurista colombiano, alcalde de Bogotá en 1936, ministro (Educación en 1940 y Trabajo en 1944), congresista (varios períodos desde 1929 a 1948) y candidato a presidente del Partido Liberal a la Presidencia de la República para el período 1946-1950. Su asesinato en Bogotá produjo enormes protestas populares conocidas como El Bogotazo.



El año de nacimiento de Jorge Eliécer Gaitán, así como otros datos de su vida, son difíciles de establecer con absoluta precisión. Aunque existe una partida de nacimiento del 23 de enero de 1903 y una partida de bautismo del 26 de enero del mismo año, otros documentos personales como pasaportes, cédula, al igual que su diploma de la Real Universidad de Roma, datan el 26 de enero de 1903 como su fecha de nacimiento, en cuanto a su lugar de nacimiento existen varias teorías, unos historiadores afirman que el nació en Bogotá pero otras fuentes generan controversia ubicando el lugar de nacimiento de Gaitán en el municipio de Cucunubá ubicado en Cundinamarca.


Hijo de la profesora Manuela Ayala y el librero Eliécer Gaitán Otálora, en 1919 inició estudios superiores en la Universidad Nacional de Colombia donde se tituló como Doctor en Derecho y Ciencias Políticas el 29 de octubre de 1924 con la tesis titulada "Las ideas socialistas en Colombia".


Para 1926, con apoyo de su hermano Manuel José Gaitán, adelantó su doctorado en jurisprudencia en la Real Universidad de Roma y en 1927 su tesis "El criterio positivo de la premeditación", Magna Cum Laude, le significó graduarse con honores. Fue entonces elogiado y apreciado con el premio que llevaba el nombre de su profesor más cercano: Enrico Ferri.


Una vez en Colombia, lideró en el Congreso de la República un debate entre el 3 y el 6 de septiembre de 1929 por el asesinato de un número aún no determinado de trabajadores de la United Fruit Company en la región de Ciénaga, en el departamento del Magdalena. Los obreros exigían condiciones laborales (hasta entonces inexistentes) y un trato justo por parte de sus contratistas. La matanza de estas personas es conocida en la historia del país como la masacre de las Bananeras y es citada en la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Este gesto le valió a Gaitán el título de "Tribuno del Pueblo".


En 1931 fue elegido presidente de la Cámara de Representantes y ejerció también como catedrático de Derecho Penal en la Universidad Nacional y en la Universidad Libre (Colombia), de la que fue nombrado rector, cargo que ocupó entre 1936 y 1939. Se configuró como representante de la clase media y de aquellos que estaban fuera de la vida pública porque los unió a través de sus discursos cargados de emoción e ilusión. Criticó también el orden "convivialista", donde la política se practicaba en círculos cerrados, es decir, que sólo unas cuantas personalidades decidían el futuro del país, allí donde se encontraba concentrada la oligarquía que mantenía dominado cada ámbito de la vida en el país.


En 1933 fundó el movimiento político "Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria" (UNIR) y su órgano periodístico "El Unirismo", que poco tiempo después disolvió para vincularse al Partido Liberal, desde donde planteó la necesidad de una reforma agraria.


En 1937 nació su única hija Gloria Gaitán, fruto de su matrimonio con Amparo Jaramillo. Seducido por los dirigentes tradicionales del Partido Liberal se posesionó como alcalde de Bogotá en 1936, adelantó reformas sociales, promovió la municipalización de los servicios públicos y trató de establecer los restaurantes o comedores escolares. Otras iniciativas suyas no gozaron de la aprobación popular como las de prohibir el uso de la ruana, las alpargatas, uniformar a los lustrabotas y a los conductores de taxis quienes con un paro y bloqueo de vías, presionaron por su renuncia. En 1940 el presidente Eduardo Santos Montejo lo nombró ministro de Educación, desde donde emprendió una campaña de alfabetización, implantó el zapato escolar gratuito, los restaurantes escolares, el cine educativo ambulante, la extensión cultural masiva e inició el Salón Nacional de Artistas. En los años siguientes Gaitán continuó su intensa vida pública como jurista, político y caudillo. Su acción política se dirigió contra la oligarquía y por la restauración moral


Lucha por la Presidencia


En las elecciones presidenciales de 1946 el Partido Liberal se dividió entre las candidaturas de Gabriel Turbay (apoyado por el sector oficialista del partido) y Gaitán mas proclive a la izquierda (apoyado por los sectores populares) y dicha división facilitó el ascenso del conservador Mariano Ospina Pérez. En las Elecciones legislativas de Colombia de 1947, en donde logró una mayoría indiscutible en el Senado (35 senadores liberales "22 gaitanistas-13 directoristas" y 28 conservadores) y en la Cámara (74 representantes liberales "44 gaitanistas-30 directoristas" y 57 para conservadores). El 24 de octubre de 1947 Gaitán fue proclamado jefe único del Partido Liberal. A inicios de 1948 al saberse la noticia de la masacre de varios liberales en varios pueblos del país a manos de conservadores, Gaitán organizó varias marchas entre las que se conocen como la "marcha de las antorchas" y sobre todo la "Marcha del Silencio" donde eleva una plegaria al Presidente Ospina para que ayudara a cesar La Violencia y donde eleva unas horas del silencio donde solo se oían banderas y pancartas movidas por el viento.


En 1 de abril de 1948 recibió el título de doctor honoris causa en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Libre. El 8 de abril de 1948 presentó su último caso legal: la absolución del teniente conservador Jesús Cortés; un militar acusado de la muerte del periodista Eudoro Galarza Ossa.


Asesinato


El viernes 9 de abril de 1948, tras defender hasta bien entrada la noche al teniente Jesús María Cortés en los tribunales, Gaitán reposó y luego salió al mediodía del viernes 9, en compañía de varios amigos desde el Edificio Agustín Nieto (su sitio de trabajo) para almorzar en el Hotel Continental y a la espera de varias reuniones que tendría ese día. Un hombre, hipotéticamente, Juan Roa Sierra, lo esperaba en la entrada del edificio y disparó en su contra con un revólver, causándole heridas mortales.


Gaitán fue llevado a la Clínica Central, donde murió cerca de las 2:05 de la tarde. El asesinato provocó una violenta reacción popular y represión gubernamental conocida como El Bogotazo que destruyó 1425 edificaciones del centro de Bogotá.


La violencia por el magnicidio no se concentró solo en la capital, también en ciudades importantes cercanas a Bogotá como Zipaquirá. Los municipios y regiones gaitanistas reaccionaron en igual o mayor proporción y en casos como Barrancabermeja, la situación se extendió por más de un mes.


En su agenda, para la tarde del día de su asesinato, tenía fijadas reuniones entre ellas con el entonces joven líder estudiantil cubano Fidel Castro y con el político Rómulo Betancourt.


Momentos después


El aparente asesino, fue linchado, amarrado con corbatas por la carretera Séptima hasta la Plaza de Bolívar. Desde ese momento la multitud creció en cuestión de minutos; ante la arremetida del ejército, los espontáneos se atrincheraron esperando las órdenes de los jefes liberales que pretendían reunirse con el presidente Mariano Ospina Pérez. A medida que avanzaba la tarde, la turba fue armándose con herramientas y armas irrumpiendo en almacenes de ferretería y en estaciones de policía donde algunos oficiales entregaron sus armas.


La defensa del Palacio de La Carrera (denominación de la actual Casa de Nariño) por la guardia presidencial y francotiradores no identificados, localizados en las edificaciones más altas cercanas a palacio, entre estas las iglesias, impidieron que la multitud entrara al lugar donde se hallaba el Presidente. Una posible demora en entrar en acción por parte de quienes conducían los tanques de guerra, hubiera facilitado la entrada al Palacio de los manifestantes ya que a la Guardia se le estaba terminando la munición.



La multitud daba paso a los cinco tanques de guerra que fueron dirigidos al lugar pues creía que estaban apoyando su causa, y muy probablemente así fue hasta el momento en que fue muerto el Coronel que los comandaba poco antes de llegar al Palacio. Una vez en la plaza, los tanques giraron y dispararon a la multitud masacrando a unas 300 personas y de esta manera frustrando su plan.


A Gaitán no se le pudo hacer un funeral adecuado y sus familiares en gesto de protesta se negaron a llevarlo a un cementerio hasta que el gobierno de turno cayera, velándolo en su propia casa. En la actualidad su cuerpo se encuentra en la que fue su última residencia de la calle 42 No. 15-52 de Bogotá (Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán) un sitio de acceso público. Posteriormente, la violencia bipartidista se extendería a otras regiones durante la época conocida como La Violencia. Por su parte Carlos Lleras Restrepo encabeza un funeral simbólico en el Parque Nacional de Bogotá. Lleras luego sería elegido presidente de Colombia para el periodo 1966-1970.


Jorge Eliécer Gaitán Ayala contribuyó también a la fundación de medios alternativos de comunicación, como el periódico Tribuna, fundado con su amigo Luis David Peña, un bogotano que acompañó a Gaitán en los ministerios que ocupó.


Homenajes


La figura de Gaitán se mantiene vigente en Colombia. Esto se puede ver en los monumentos que están a lo largo de las poblaciones colombianas, considerándose que después de Simón Bolívar, Gaitán es la persona con más monumentos en Colombia; el municipio Puerto Gaitán, fue llamado así en su honor, y el teatro en Bogotá; incluso el billete de $1.000 pesos tiene imágenes y frases de Gaitán. El arquitecto Rogelio Salmona realizó en los 80 El Centro Cultural Jorge Eliécer Gaitán "Exploratorio Nacional", complejo proyecto arquitectónico dirigido por Gloria Gaitán hija del líder político que ha dedicado su vida a mantener y actualizar el legado visionario de su padre; el proyecto en la actualidad aún no ha sido construido en su totalidad y su culminación es incierta.

jueves, 20 de abril de 2023

Hace 77 años hablaba Jorge Eliécer Gaitán: "¡libra una batalla, librará una batalla!, ¡¡vencerá a la oligarquía liberal y aplastará a la oligarquía conservadora!!"

 



DISCURSO DE CAMPAÑA PARA LAS ELECCIONES DE MAYO DE 1946, PRONUNCIADO EN EL TEATRO MUNICIPAL, BOGOTÁ

El “país político” y el “país nacional”

Jorge Eliécer Gaitán 20 de Abril de 1946 (1)


Por la razón por la cual este movimiento no es personalista sino doctrinario Por la razón elemental de que tiene que terminar de una vez el hecho primitivo El hecho indecoroso para mi patria, que es un gran pueblo, de que se le maneja con el irrespeto con que se manejan las vacadas de las haciendas privadas. Los hombres colombianos no podemos ser manejados con ese irrespeto, Es nuestra dignidad que está por encima de los partidos, que está por encima de los cápulos monumentarios, que está por encima de las papeletas, porque donde no hay dignidad del hombre todo lo demás está perdido.

Pero no resulto tampoco aquella maniobra, que tenía nombre propio y en esta tarde me he encontrado con el caso singular, de los enterradores convertidos en parteras de nacimiento electoral. No señores: los enterradores no pueden tomar el papel de comadronas… y tranquilamente, falladas todas esas cosas con el único propósito de atajarle la voluntad al pueblo, se saca del propio malsín como cualquier prestidigitador saca del propio cubilete mágico el nombre moral e intelectualmente ilustre del doctor Eduardo Santos, que es el otro extremo de los cariños aparentes y de los odios profundos de estos dos antiguos jefes del partido liberal.

Ruego el favor de silencio, porque se trata, de obtener tiempo para decir las cosas que tengo que decir:

Ese si que es un cuadro que ha conmovido a la opinión pública en Bogotá y va a conmoverla en Colombia, porque ya no se trata del afecto, porque ya no se trata de imponer un candidato a quien se quiere, porque ya la razón es otra, la de imponer por sí y por propia voluntad, la de un candidato al que se odia.

Entonces si no es el amor, si no es la intención de tener peleles en el Palacio de la Carrera para mandar a través de los peleles. Porque el doctor Santos no lo es. Entonces hay otra razón distinta.

Es la repetición de un hecho histórico que Colombia ya conoce, Colombia conoce que por razón de temperamentos y de distinto orden, hay dos jefes que se odian y se abominan. Lo que Colombia no quiere seguir sabiendo es que la república tenga que estar orientada por esos odios o por esa abominación. El País recuerda que cuando Arango Vélez alzó a la arena, se alzó como he saltado yo, en contra de lo que yo llamo el Régimen Oligárquico que no es precisamente tener dinero ni tener posiciones, sino manejar el país con el criterio con que nos están manejando y nos pretenden manejar a la espalda de la opinión pública.

Y entonces, los odios se suturaron en lo externo, y ante el peligro de que el sistema oligárquico se cayera, se silenciaron las baterías, acostumbradas a odiar tan ardorosamente. Y ahora tenemos el fenómeno a la inversa:

Ya no es la personalidad ilustre de Eduardo Santos, abriéndole el paso al entonces candidato popular el doctor López, ahora es al revés, pero ante el mismo peligro.

Ante el agrietamiento de la oligarquía, ante el hecho de no haber podido imponer los candidatos contra la opinión pública, ante el hecho de haber fracasado con la intransigencia y haber fracasado con la transigencia, ante el hecho de haber puesto al partido conservador a decidir de la suerte del candidato liberal y no haberlo logrado, hemos llegado ya entonces, ante el peligro de esta avalancha humana, que no mi nombre sino la restauración moral y democrática de la república, ¡libra una batalla, librará una batalla!, ¡¡vencerá a la oligarquía liberal y aplastará a la oligarquía conservadora!!

Pero lo que me sorprende es esta serie de habilidades que yo no entiendo y no quiero comprender, es que se diga como se ha dicho: que disque mis conferencias con el doctor Turbay eran para formar un frente contra el eje Santos y López.

Qué inexactitud tan grande, si yo las entablé, lo hice e primer lugar porque mi deber de en primer lugar de guardar y prever la defensa del liberalismo, me obligaba a ella, y en segundo lugar ellas se sucedieron, porque como todos lo recordaran, pérfidamente se empezó a hablar de que solo el señor Turbay y el señor Gaitán tenían la responsabilidad.

En esos periódicos vosotros habéis leído que sobre esas dos cabezas se echaba toda la responsabilidad, y al mismo tiempo a mí se me decía por esos eminentes ciudadanos, que la manera de salvar la situación era la de entenderme directamente con el doctor Gabriel Turbay; pero al día siguiente de estarme entendiendo con él, encontré que los periódicos que así me habían empujado, que los personajes que así, para mí, con patriotismo me habían inducido a aquello, al día siguiente empezaban a hablar contra el eje Turbay – Gaitán, contra el eje López – Santos y empezaban a maquinar a fin de que esas conversaciones pasaran del plano transigente que tuvieron en la iniciación, a un plano intransigente, y se estimulaba la intransigencia para que fracasaran a fin de poder terminar en esta farsa y en esta comedia de ahora, y decir que habíamos fracasado en ese eje, para poderle imponer a la patria un candidato que la patria no ha pedido, porque la patria esta hoy en combate denodado contra el sistema de las oligarquías.

¿Porqué se me quiere engañar de esa forma, por qué se quiere jugar con mi sinceridad de esa manera? ¿Por qué? mi espíritu de transigencia se explota habilidosamente un día para seducirme hacia la transigencia y después provocar la intransigencia a fin de hablar de un fracaso de ese eje y poder usufructuar el remanente en beneficio de uno de los extremos de ese otro eje.

Yo no sé si el Partido Liberal va a ser dividido así.

Yo lo que sé que es que hay un gran pueblo que no lo va a permitir. Y si los jefes son inferiores, y si esta gente sigue cavilando y si esta gente es incapaz de definirse, y si hay hombres dirigentes incapaces de dar la batalla de mando y de combate, puede que los dirigentes no hagan la unión entre sus odios mentiras e hipocresías, pero el pueblo el 5 de mayo, el pueblo liberal, unionistas, turbayistas, socialistas, gaitanistas, harán la unión en las urnas contra la oligarquía conservadora.

Porque del otro lado, está el otro hueco. A mí no se me escapa ni a nadie se le escapa. Que hay una pequeña minoría liberal que prefiere cien veces -aun cuando no lo diga, pero si lo insinúe con sus actitudes y sus artículos al candidato Ospina Pérez que el candidato Jorge Eliécer Gaitán.

¿Por Qué? ¿Por la persona de Ospina Pérez o de Gaitán? No. Que son personas afortunadamente ambas respetables desde todo puto de vista. Pero es que el problema que hay en Colombia ahora señores conservadores y señores liberales es otro.

Aquí veníase sucediendo, y lo sabía la oligarquía conservadora, especialmente cierto grupo reducido de la plutocracia conservadora de Medellín que el pueblo conservador y el pueblo liberal habían empezado a entender que si los distanciaban ciertos principios filosóficos y económicos fundamentales, sin embargo en el hecho de las costumbres políticas habían llegado a incidir para defender intereses que les son mutuos y que les son caros.

Ese pueblo conservador, y ese pueblo liberal sabían y saben y no ignoran que a muchos de esos que ahora en los editoriales firmados de los periódicos conservadores me hablan de la manera cómo debo defender la restauración moral, se les ve la punta del cheque del alcalde en el bolsillo.

No me vengan con hipocresías, que conocemos sus nombres y el pueblo liberal y el pueblo conservador los conoce. Y saben que esas pequeñas minorías se defienden mutuamente, por encima de sus ideas para defender sus intereses, en contra de los intereses del pueblo que trabaja, en contra de la clase media y en contra de la clase trabajadora, en contra de los profesionales y en contra de los intelectuales, en contra de los industriales y en contra de los agricultores y de los cafeteros que no tienen el teléfono de las influencias políticas que funciona igual para las voces de la oligarquía conservadora que para las voces de la oligarquía liberal.

Ellos quieren tener un país paria e imbécil, que trabaje para sus intereses… Sus intereses que se giran estratégicamente unas veces con sello rojo y otras con sello azul, pero siempre en las casillas de los bancos para los giros y los descuentos.

Y se había dado cuenta la oligarquía conservadora de eso, y sabían que la juventud conservadora y el pueblo conservador y los campesinos, y la gente que se ha visto sometida a este mismo régimen de retraso político en Colombia, estaban avanzando y va a hacer una revolución de los sistemas y las costumbres políticas.

Se ha pensado en la capacidad fisiológica de ese hombre Que, atraído por la oferta del dinero inmediato sacrificará su biología y su sistema físico para ganar más dinero como lo propone el doctor Ospina Pérez. ¿ Y Entonces ese hombre ha pesado de manera distinta? Ese es un viejo criterio mandado a recoger por inhumano y por cruel y por atroz.

Ese es un viejo sistema en virtud del cual el hombre nada cuenta. “El hombre debe ser esclavo de la máquina, se le debe proteger sí, que produzca lo mas que pueda, que se le pague alto, pero que produzca mucho para que el rendimiento alto no se detenga”: no importa su psicología no importa la resistencia de su biología, lo que es importante es que la oligarquía plutocrática gane y de el espejismo de pagar más cuando más se trabaje, aún cuando quiebre la biología y la psicología del pueblo colombiano porque la economía de los menos está por encima de la vida de los más.

Ese es el viejo criterio de la plutocracia, defender al hombre, defender las garlanchas, no por el hombre mismo, sino por lo que el hombre pueda dejarse devorar de la insaciable sed de dinero de los que tienen dinero. Nosotros decimos cosa distinta, nosotros no hablamos de esas minucias, que son todas tendientes a saber cómo se le exprime la última gota al hombre dándole el estímulo de pagarle más para que pueda consumir más alcohol y tener más sífilis.

Nosotros tenemos un sentir humano distinto, diverso de estas cosas, nosotros no decimos que el hombre debe ser un esclavo de la economía, decimos que la economía debe estar al servicio del hombre. Pero es que para nosotros es igual el hombre conservador que liberal que socialista que comunista. Tenemos un sentido diverso de la economía, no la encontramos a través del hombre. No creemos que solamente en uno de sus círculos se ataca a esa grandeza devorante y asoladora.

Que llama demagogia a esto que yo digo, porque no puede directamente negar la verdad y la justicia y que se siente estadista solamente porque carece de vibraciones de corazón y del espíritu, estadista simplemente porque nada aman, estadista simplemente porque les falta el carácter para decir lo que su corazón siente y su mente piensa, estadistas porque les falta el fuego interno para la rebeldía, estadistas porque si están con Laureano Gómez se lo tragan y no son capaces de votar en los senados, estadistas porque se dejan manejar, estadistas porque no tiene la fuerza humana que nosotros tenemos, ¡Pues en buena hora que no nos crean estadistas! porque nosotros queremos ser, cerebros, si, pero cerebros iluminados ardidos por el fuego de nuestro corazón.

Se equivocan si creen que a esta raza colombiana la puedan barrer. Que nos hablen de esto los candidatos de la oligarquía… a los pueblos no se les puede robar el sentido de su nacionalismo en cuanto el nacionalismo no sea agresivo no sea repulsión del elemento extranjero que debe ser fraternalmente acogido entre nosotros en cuanto venga a prestar un beneficio en cuanto no sea agresión al extranjero que afortunadamente nosotros no podemos realizar, pero en cuanto sea estímulo de nuestra propia razón de ser orgullo de nuestra propia raza, veneración a nuestras tumbas porque eso no es lenguaje ni demagógico ni retórico que los hombres que hemos cruzado universidades sabemos: que el hombre es como las plantas que la planta da fruto y flores no por la planta misma sino por el surco y la tierra donde ha prendido y que el hombre y un pueblo no pueden ser grandes y fuertes sino en razón de las tumbas donde tiene el alimento para su futuro

No nos roban nuestra fisionomía no nos roban nuestro propio aliento de ayer Nuestras madres, y nuestras tumbas de nuestras madres y nuestros abuelos, son el altar donde llegamos a abrevar nuestras energías para el mañana Nos sentimos muy orgullosos de esta vieja raza indígena y odiamos a estas oligarquías que nos ignoran y detestamos a esta gente que odia al pueblo y creen que a la raza colombiana se le pueden volver las espaldas y que el país político puede jugar con los dados de su actividad sobre la túnica de nuestro patriotismo

Estamos defendiendo cosas como lo veis demasiado grandes y nos hablan de personalismo… no nos hablen mañana de candidatos a los cuales nos van a inventar sobre el pretexto del pánico liberal nada de pánicos, el pánico se lo dejamos a la gente cobarde que no sabe sentir como nosotros lo que esta raza nuestra sentimos Nada de conspiraciones, nos reímos de las habilidades

Flexible he sido, pero inflexible en la defensa del procedimiento y de la doctrina [Flexible para todo lo que se diga salvar al partido liberal pero no al partido liberal como un desprecio a la voluntad popular sino al partido liberal como un sentido de transformación ¡que haga la nueva república que Colombia necesita!] La plutocracia conservadora que veía la transformación de las masas conservadoras hacia esta gran noción de una república nueva Ha querido con su dinero oponerse Y habla de unión nacional

Qué nos dirán ahora, los que ayer nos trataban de conservadores Qué nos dirán ahora los que ayer nos ultrajaban y nos ignoraban Qué nos dicen ahora los que están provocando de forma que ellos no pueden seguir utilizando la rabia popular Qué nos pueden decir cuando estamos realizando la batalla de una nueva expresión y de una nueva realidad nacional que tiemblen los vacilantes yo me siento y sé que estoy respaldado pero si no lo estuviera tengo que repetir aquí la frase Mas vale una bandera limpia solitaria sobre una cumbre, que cien banderas tendidas sobre el lodo

Entonces yo lo único que le pido al pueblo es que él decida pero que decida no solamente en este ambiente y en estas inmensas manifestaciones Que dentro del orden, porque os van a provocar el desorden porque va a haber saboteadores de violencia a los cuales debéis castigar violentamente

Nada de desordenes fuerza contra el desorden. Podéis tener esta seguridad Yo os lo juro por mis mayores y me acuerdo ahora de cosas sagradas que amo desde lo mas intimo de mi ser y que son la razón misma de mi existencia y que ahora se atraviesan en mi como una llama profunda de iluminación yo os lo juro por ellos que no os dejare pero vosotros tenéis que jurar conmigo lo mismo

No estáis en unas elecciones, no gentes de todos los órdenes conservadores y liberales ¡os están engañando las oligarquías! ¡En pie nosotros los oprimidos y engañados de siempre! ¡en pie nosotros los burlados de todas las horas! ¡en pie los nosotros los macerados como yo ! a quien la fortuna y un divino ser del cual ahora me acuerdo me dio las fuerzas para esta batalla ¡en pie vosotros los que sabéis sentir y no tenéis la frialdad dolosa de los académicos en pie vosotros que yo os juro que en el momento de peligro cuando la orden de batalla haya que darla yo no me quedaré en mi biblioteca sabed que el signo de esa batalla será mi presencia en las calles a la cabeza de vosotros

Yo sé que los engañadores de todas las horas, los que hablan de personalismo toda esta gente fría toda esta gente a la cual le falta el correr tremendo de la vida de la historia y la vida de la pasión ahora se esta riendo de vosotros y de mi y nosotros les vamos a hacer cambiar esa sonrisa por la mueca del amargar de la derrota

Nosotros hemos leído muchos libros y pasado universidades no asi como asi a la manera de ellos tenemos una estructura mental que ellos no tienen nos hemos quemado demasiado las pestañas, hemos encontrado demasiados obstáculos y de tanto libro, y de tanto maestro, y de tantas cátedras que no las han tenido hemos sacado solo esto hay una brújula que es nuestro corazón hay algo profundo que es la intuición, aquella divina intuición de nuestra madre superiora la sabiduría aquel sentir que solo el pueblo tiene aquella sabiduria que no es esquema geométrico sino turbulencia de la biología. Grito del alma, Fuego de la especie Creación del ritmo que nos dice donde está el mañana y que es lo que debemos abominar del hoy y olvidar del pasado Nosotros lo sabemos con fe heroica Serán engañados si nos atraviesan estos ajedrecistas del cálculo. Candidatos y jugadas y gentes que vienen a convenciones previamente facturadas y preparadas y manzanillos de todo pelambre que vienen a simular una opinión que ellos no tienen gentes que están esperando con el fraude.

Se engañan Yo no sé si también me engañe Pero yo me he recorrido el país esta gente lo niega esta gente llega a farsas como la de Barranquilla donde había cien mil hombres donde no hay sino solo dos mil conservadores y después se daban el consuelo de decir que era que los conservadores habían recibido la orden de acudir a mis manifestaciones

Esta gente se engaña y simula esta gente no cree en el pueblo colombiano y yo creo en el pueblo colombiano Y aquí hay algo distinto de la cosa electorera aquí hay una fuerza colombianista que no quiere dejarse ultrajar en sus antecedentes y en la gloria de sus mayores, aquí hay una fuerza de futuro donde miran los ojos de liberales y conservadores no hacia un socialismo comunismo pero si hacia una justicia algún alto de justicia

Yo no creo que seáis inferiores y entonces yo digo aquí a vosotros en Bogotá a la gente de todo Colombia no hay sino una solución

A LAS CALLES PERMANENTEMENTE SI ES QUE EN VERDAD

TENÉIS LA POTENCIA DE LUCHA PARA DAR LA BATALLA

Aquí no puede haber mas combinaciones aquí no puede haber todo este enjambre de cosa tortuosa Vamos a ver si el pueblo colombiano es digno de esta campaña Yo no le digo que me siga ni digo que quiero ser candidato digo que él lo resuelva y si se sale a las calles y si libra la batalla de ahora hasta el 5 de mayo que lo digan en las calles que lo digan en las veredas que lo digan en los pueblos que lo digan en las capitales de departamentos que lo diga la voz clamorosa de vosotros en Bogotá ni un momento de quebranto ante la jugada de los anedrines la voz clamorosa de las masas en las plazas y las calles

Ahora sí para terminar

PUEBLO POR LA RESTAURACIÓN MORAL ¡A LA CARGA! PUEBLO POR VUESTRA VICTORIA ¡A LA CARGA! PUEBLO POR LA DERROTA DE LA OLIGARQUÍA ¡A LA CARGA! PUEBLO POR VUESTRA VICTORIA

JORGE ELIÉCER GAITÁN

[1] Nacido en Manta (Cundinamarca), Colombia, Gaitán llegó a ser uno de los mejores penalistas y políticos de su época. Fue el capitán del "país nacional" que se enfrentó valerosamente al "país político" y que magistralmente diferenció en el célebre discurso que publicamos, señalando la politiquería, la corrupción, el fraude y el engaño como las plagas que carcomían a su país, oprimían a su pueblo y no le permitían progresar. El 9 de abril de 1948 lo asesinan en su oficina. Se ha escrito muchas cosas sobre este hecho que dio lugar al Bogotazo, pero sin duda las tres balas que segaron su vida, se convirtieron en el detonante que partió en dos la historia del siglo XX en Colombia.

miércoles, 15 de febrero de 2023

Jorge Eliécer Gaitán hablaba hace 75 años

 



LA CIUDAD DE MANIZALES, CAPITAL DEL DEPARTAMENTO DE CALDAS, COLOMBIA, EN HOMENAJE PÓSTUMO ANTE LA TUMBA DE LOS MUERTOS ASESINADOS DURANTE LA VIOLENCIA POLÍTICA EN EL AÑO 1948

Oración por los humildes

Jorge Eliécer Gaitán 15 de Febrero de 1948


Compañeros caídos en la lucha:

Discurría vuestra existencia de hombres buenos, de gente honrada y sencilla, sobre las mansas aguas, hacia el destino de todo humano vivir, cuando un golpe aleve de hombres malos y crueles os arrojó hacia las playas del silencio y de la muerte.

Verdad es que los hombres de ánima helada os arrancaron de nuestro lado, de nuestros brazos, de nuestras luchas, pero sólo consiguieron multiplicaros en lo íntimo de nuestra devoción, de nuestro recuerdo y nuestro afecto.

Verdad es que vuestras pupilas ya no se encienden en luz de amor por vuestras madres, por vuestras novias o por vuestros hijos: hombres malos las apagaron.

Verdad es que vuestras gargantas no serán ya el alegre clarín para cantar los cantos de la democracia que nuestras huestes cantan: hombres malos las silenciaron.

Verdad es que vuestros corazones no vibrarán más al ritmo de las emociones de los libres que las ideas liberales alientan: hombres malos las detuvieron.

Verdad es que vuestros brazos y vuestros músculos no modelarán ya sobre la tierra o en el taller el crecer del fruto y la riqueza de que la patria ha menester: hombres malos os lo impidieron.

Verdad es todo esto. Dolorosa verdad, angustiosa verdad, que golpea con golpe de ola la noche sobre nuestro corazón. Pero es verdad a medias.

La tiniebla de vuestras pupilas se ha trocado en luz de estrella conductora de nuestras gentes del partido liberal.

El silencio de vuestras gargantas es ahora grito de justicia en nuestras gargantas; el desaparecido ritmo de vuestros corazones es ahora indomable raudal de energía para nuestra fiera voluntad de lucha.

Vuestros miembros inmovilizados son ahora centuplicada fuerza que nos empuja sin tolerar descansos; y que no ha de suspenderse hasta devolver a la República el camino de la piedad, del bien y de la fraternidad, que hombres de aleve entraña les han robado.

Verdad es, compañeros de lucha, tronchadas vidas, buenas y humildes, que os lloramos. Pero nuestro decoro nos impide lloraros adentro. Y en el río interior de nuestro llanto ahogaremos las dañadas plantas que envenenaron con su perfidia el destino de la patria.

Compañeros de lucha: sólo ha muerto algo de vosotros, porque del fondo de vuestras tumbas sale para nosotros un mandato sagrado que juramos cumplir a cabalidad. Seremos superiores a la fuerza cruel que habla su lenguaje de terror a través del iluminado acero letal. El dolor no nos detiene sino que nos empuja. Y algo profundo nos dice que al destino debemos gratitud por habernos ofrecido la sabia lección y la noble alegría de vencer obstáculos, de dominar dolores, de mirar en lo imposible nada más que lo atrayentemente difícil. Vuestras sombras son ahora la mejor luz en nuestra marcha.

Compañeros de lucha: os habéis reincorporado al seno de la tierra. Ahora, con la desintegración de vuestras células, vais a alimentar nuevas formas de vida. Vais a sumaros al cosmos infinito que desde la entraña oscura e insomne, alimenta al árbol y a la planta que sirven de alegría a nuestros ojos y de pan a nuestro diario vivir. Pero algo más vais a darnos a través de vuestro recuerdo, ya que la muerte en lo individual no es sino un parpadear de la vida hacia formas más elevadas de lo colectivo y de su ideal.

Compañeros de lucha: al pie de vuestras tumbas juramos vengaros, restableciendo con la victoria del partido liberal los fueros de la paz y de la justicia en Colombia. Os habéis ido físicamente, pero qué tremendamente vivos estáis entre nosotros.

Compañeros: vuestro silencio es grito. Vuestra muerte es vida de nuestro destino final

JORGE ELIÉCER GAITÁN 

lunes, 18 de octubre de 2021

Hace 75 años hablaba Jorge Eliécer Gaitan: "¡Mentira la inferioridad de nuestros pueblos; mentira la inferioridad de nuestros países; mentira la debilidad de nuestras razas mestizas!"

 DISCURSO IMPROVISADO EN LA CIUDAD DE CARACAS, DURANTE LA CONMEMORACIÓN DEL PRIMER ANIVERSARIO DE LA CAÍDA DE LA DICTADURA


MILITAR VENEZOLANA

Jorge Eliécer Gaitán 18 de Octubre de 1946


Hombres y mujeres de Venezuela:

Yo, que pertenezco a un gran país cuyo pueblo es superior a sus dirigentes, al ver la muchedumbre de rostros morenos que están reunidos en esta plaza, he experimentado hoy una emoción que hace contraste con la sensación de angustia que siendo estudiante experimentara ayer, ante el dolor y la tragedia que se agolpaban sobre el alma grande de los herederos de Bolívar.

Hasta ayer yo sabía que las dolientes masas venezolanas, vuestros abuelos, vuestros padres y vuestros hermanos, rumiaban su dolor en las mazmorras que eran deshonra de América y que existía en esta tierra admirable una pequeña minoría oligárquica que disponía abusivamente de los destinos de esta patria del Libertador, a espaldas del pueblo, contra el pueblo y sin el querer del pueblo.

Pero yo, capitán de multitudes de Colombia, vengo a contemplaros vibrantes y plenos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, irrumpiendo en esta plaza; y a decir desde esta tribuna a todas las gentes de Venezuela que de ahora en adelante sólo habrá una voz que mande sobre esta tierra sagrada: ¡la voz del pueblo, por el pueblo y para el pueblo!

Estáis en la primera etapa de vuestro recorrido inexorable. Habéis comenzado a conquistar vuestra libertad política, la cual apenas será formal si en posteriores épocas no llegáis a la conquista de la libertad económica y social. Pero esta primera etapa la tenéis que defender, modelar y terminar con bravura, con tenacidad, con coraje, y sin vacilaciones ni desmayos. Afortunadamente tenéis a la cabeza capitanes y gonfaloneros que jamás, estoy seguro, traicionarán vuestro interés ni vuestros anhelos.

Hacéis bien en defender corajudamente esa obra; en conquistar previamente esa libertad política formal que nosotros, los colombianos ya conquistamos, y que os preparéis para una nueva etapa de las realizaciones por venir. Ya nadie –de ello estoy cierto y esa la razón de mi emoción profunda– podrá poner al margen de su destino al pueblo de Venezuela. Ahora va a ser él, como los demás pueblos de nuestra América, de nuestra América morena, quien va a darse libremente su propio gobierno.

Nosotros hemos aprendido a reírnos de esas generaciones decadentes que ven a las muchedumbres de nuestro trópico como a seres de raza inferior. Inferiores son ellos que carecen de personalidad propia y se dejan llevar por algunas mentes esclavas de la cultura europea. ¡Mentira la inferioridad de nuestros pueblos; mentira la inferioridad de nuestros países; mentira la debilidad de nuestras razas mestizas!

Yo le pidiera a las más antiguas y grandes razas de la tierra que vinieran a esta América; que se adentraran como nuestros mulatos en las selvas del trópico; que trabajaran como lo hacen los hombres nuestros 12 y más horas, casi sin salario y siempre desnutridos; que sufrieran los dolores de nuestro pueblo; sintieran a la selva envolviéndolos; supieran lo que son los niños sin escuela y sin cultura; lo que es la muchedumbre sin defensa en el campo, sin poder satisfacer el apetito de la belleza y del amor que se les niegan y saborean tan sólo el dolor y la angustia permanentes. Que vengan los europeos a presenciar el drama de esta masa enorme de América devorada por el paludismo, con gobiernos que le han vuelto la espalda a su gente para enriquecerse en provecho propio; que vengan a contemplar las inclemencias perpetuas que vivimos los habitantes del trópico, y entonces tendrán que comprender cuán brava es la gente nuestra, qué brava gente sois vosotros, y reconocer la falsedad de su concepto sobre la inferioridad de las masas americanas. Porque aquí y en el Perú y en todas nuestras naciones sucede lo que yo afirmo que pasa en Colombia: "El pueblo es superior a sus dirigentes".

Estos pueblos hermanos conservan sus peculiares notas, sus realidades diversas, pero cada día se acercan más los unos a los otros. Y esas distintas realidades pueden condensarse en una sola afirmación que hace temblar el criterio feudal de las castas minoritarias que todavía en América imperan; pueden sintetizarse en el deseo que todos anhelamos y que todos impondremos: i queremos que los amos sean menos amos para que los siervos sean menos siervos; queremos que los poderosos sean menos poderosos para que los humildes sean menos humildes y queremos que los ricos sientan que deben ser menos ricos! ¡para que los pobres reciban mejor remuneración por su trabajo!

Pueblo: Ni un paso atrás en esta maravillosa obra que estáis realizando con un gobierno comprensivo y sin una vacilación, porque el ritmo de vuestros corazones es el mismo ritmo del corazón de todos los hombres de América.

El hombre vale por su tenacidad. El hombre vale por la rotundidad que ponga en el amor a sus ideas. Nada puede detener al pueblo ni hacerlo vacilar y si un solo varón quedara en Venezuela de todos los que aspiran a ser libres; que ese hombre solo se sienta obligado a la batalla, porque yo diría que ¡vale más una bandera solitaria sobre una cumbre limpia que cien banderas extendidas sobre el lodo!

JORGE ELIÉCER GAITÁN

lunes, 20 de abril de 2020

Hace 74 años hablaba Jorge Eliécer Gaitán




DISCURSO DE CAMPAÑA PARA LAS ELECCIONES DE MAYO DE 1946, PRONUNCIADO EN EL TEATRO MUNICIPAL, BOGOTÁ

El “país político” y el “país nacional”
Jorge Eliécer Gaitán 20 de Abril de 1946 [1)

Por la razón por la cual este movimiento no es personalista sino doctrinario Por la razón elemental de que tiene que terminar de una vez el hecho primitivo El hecho indecoroso para mi patria, que es un gran pueblo, de que se le maneja con el irrespeto con que se manejan las vacadas de las haciendas privadas. Los hombres colombianos no podemos ser manejados con ese irrespeto, Es nuestra dignidad que está por encima de los partidos, que está por encima de los cápulos monumentarios, que está por encima de las papeletas, porque donde no hay dignidad del hombre todo lo demás está perdido.
Pero no resulto tampoco aquella maniobra, que tenía nombre propio y en esta tarde me he encontrado con el caso singular, de los enterradores convertidos en parteras de nacimiento electoral. No señores: los enterradores no pueden tomar el papel de comadronas… y tranquilamente, falladas todas esas cosas con el único propósito de atajarle la voluntad al pueblo, se saca del propio malsín como cualquier prestidigitador saca del propio cubilete mágico el nombre moral e intelectualmente ilustre del doctor Eduardo Santos, que es el otro extremo de los cariños aparentes y de los odios profundos de estos dos antiguos jefes del partido liberal.
Ruego el favor de silencio, porque se trata, de obtener tiempo para decir las cosas que tengo que decir:
Ese si que es un cuadro que ha conmovido a la opinión pública en Bogotá y va a conmoverla en Colombia, porque ya no se trata del afecto, porque ya no se trata de imponer un candidato a quien se quiere, porque ya la razón es otra, la de imponer por sí y por propia voluntad, la de un candidato al que se odia.
Entonces si no es el amor, si no es la intención de tener peleles en el Palacio de la Carrera para mandar a través de los peleles. Porque el doctor Santos no lo es. Entonces hay otra razón distinta.
Es la repetición de un hecho histórico que Colombia ya conoce, Colombia conoce que por razón de temperamentos y de distinto orden, hay dos jefes que se odian y se abominan. Lo que Colombia no quiere seguir sabiendo es que la república tenga que estar orientada por esos odios o por esa abominación. El País recuerda que cuando Arango Vélez alzó a la arena, se alzó como he saltado yo, en contra de lo que yo llamo el Régimen Oligárquico que no es precisamente tener dinero ni tener posiciones, sino manejar el país con el criterio con que nos están manejando y nos pretenden manejar a la espalda de la opinión pública.
Y entonces, los odios se suturaron en lo externo, y ante el peligro de que el sistema oligárquico se cayera, se silenciaron las baterías, acostumbradas a odiar tan ardorosamente. Y ahora tenemos el fenómeno a la inversa:
Ya no es la personalidad ilustre de Eduardo Santos, abriéndole el paso al entonces candidato popular el doctor López, ahora es al revés, pero ante el mismo peligro.
Ante el agrietamiento de la oligarquía, ante el hecho de no haber podido imponer los candidatos contra la opinión pública, ante el hecho de haber fracasado con la intransigencia y haber fracasado con la transigencia, ante el hecho de haber puesto al partido conservador a decidir de la suerte del candidato liberal y no haberlo logrado, hemos llegado ya entonces, ante el peligro de esta avalancha humana, que no mi nombre sino la restauración moral y democrática de la república, ¡libra una batalla, librará una batalla!, ¡¡vencerá a la oligarquía liberal y aplastará a la oligarquía conservadora!!
Pero lo que me sorprende es esta serie de habilidades que yo no entiendo y no quiero comprender, es que se diga como se ha dicho: que disque mis conferencias con el doctor Turbay eran para formar un frente contra el eje Santos y López.
Qué inexactitud tan grande, si yo las entablé, lo hice e primer lugar porque mi deber de en primer lugar de guardar y prever la defensa del liberalismo, me obligaba a ella, y en segundo lugar ellas se sucedieron, porque como todos lo recordaran, pérfidamente se empezó a hablar de que solo el señor Turbay y el señor Gaitán tenían la responsabilidad.
En esos periódicos vosotros habéis leído que sobre esas dos cabezas se echaba toda la responsabilidad, y al mismo tiempo a mí se me decía por esos eminentes ciudadanos, que la manera de salvar la situación era la de entenderme directamente con el doctor Gabriel Turbay; pero al día siguiente de estarme entendiendo con él, encontré que los periódicos que así me habían empujado, que los personajes que así, para mí, con patriotismo me habían inducido a aquello, al día siguiente empezaban a hablar contra el eje Turbay – Gaitán, contra el eje López – Santos y empezaban a maquinar a fin de que esas conversaciones pasaran del plano transigente que tuvieron en la iniciación, a un plano intransigente, y se estimulaba la intransigencia para que fracasaran a fin de poder terminar en esta farsa y en esta comedia de ahora, y decir que habíamos fracasado en ese eje, para poderle imponer a la patria un candidato que la patria no ha pedido, porque la patria esta hoy en combate denodado contra el sistema de las oligarquías.
Porqué se me quiere engañar de esa forma, por qué se quiere jugar con mi sinceridad de esa manera? Por qué? mi espíritu de transigencia se explota habilidosamente un día para seducirme hacia la transigencia y después provocar la intransigencia a fin de hablar de un fracaso de ese eje y poder usufructuar el remanente en beneficio de uno de los extremos de ese otro eje.
Yo no sé si el Partido Liberal va a ser dividido así.
Yo lo que sé que es que hay un gran pueblo que no lo va a permitir. Y si los jefes son inferiores, y si esta gente sigue cavilando y si esta gente es incapaz de definirse, y si hay hombres dirigentes incapaces de dar la batalla de mando y de combate, puede que los dirigentes no hagan la unión entre sus odios mentiras e hipocresías, pero el pueblo el 5 de mayo, el pueblo liberal, unionistas, turbayistas, socialistas, gaitanistas, harán la unión en las urnas contra la oligarquía conservadora.
Porque del otro lado, está el otro hueco. A mí no se me escapa ni a nadie se le escapa. Que hay una pequeña minoría liberal que prefiere cien veces -aun cuando no lo diga, pero si lo insinúe con sus actitudes y sus artículos al candidato Ospina Pérez que el candidato Jorge Eliécer Gaitán.
Por Qué? Por la persona de Ospina Pérez o de Gaitán? No. Que son personas afortunadamente ambas respetables desde todo puto de vista. Pero es que el problema que hay en Colombia ahora señores conservadores y señores liberales es otro.
Aquí veníase sucediendo, y lo sabía la oligarquía conservadora, especialmente cierto grupo reducido de la plutocracia conservadora de Medellín que el pueblo conservador y el pueblo liberal habían empezado a entender que si los distanciaban ciertos principios filosóficos y económicos fundamentales, sin embargo en el hecho de las costumbres políticas habían llegado a incidir para defender intereses que les son mutuos y que les son caros.
Ese pueblo conservador, y ese pueblo liberal sabían y saben y no ignoran que a muchos de esos que ahora en los editoriales firmados de los periódicos conservadores me hablan de la manera cómo debo defender la restauración moral, se les ve la punta del cheque del alcalde en el bolsillo.
No me vengan con hipocresías, que conocemos sus nombres y el pueblo liberal y el pueblo conservador los conoce. Y saben que esas pequeñas minorías se defienden mutuamente, por encima de sus ideas para defender sus intereses, en contra de los intereses del pueblo que trabaja, en contra de la clase media y en contra de la clase trabajadora, en contra de los profesionales y en contra de los intelectuales, en contra de los industriales y en contra de los agricultores y de los cafeteros que no tienen el teléfono de las influencias políticas que funciona igual para las voces de la oligarquía conservadora que para las voces de la oligarquía liberal.
Ellos quieren tener un país paria e imbécil, que trabaje para sus intereses… Sus intereses que se giran estratégicamente unas veces con sello rojo y otras con sello azul, pero siempre en las casillas de los bancos para los giros y los descuentos.
Y se había dado cuenta la oligarquía conservadora de eso, y sabían que la juventud conservadora y el pueblo conservador y los campesinos, y la gente que se ha visto sometida a este mismo régimen de retraso político en Colombia, estaban avanzando y va a hacer una revolución de los sistemas y las costumbres políticas.
Se ha pensado en la capacidad fisiológica de ese hombre Que, atraído por la oferta del dinero inmediato sacrificará su biología y su sistema físico para ganar más dinero como lo propone el doctor Ospina Pérez. ¿ Y Entonces ese hombre ha pesado de manera distinta? Ese es un viejo criterio mandado a recoger por inhumano y por cruel y por atroz.
Ese es un viejo sistema en virtud del cual el hombre nada cuenta. “El hombre debe ser esclavo de la máquina, se le debe proteger sí, que produzca lo mas que pueda, que se le pague alto, pero que produzca mucho para que el rendimiento alto no se detenga”: no importa su psicología no importa la resistencia de su biología, lo que es importante es que la oligarquía plutocrática gane y de el espejismo de pagar más cuando más se trabaje, aún cuando quiebre la biología y la psicología del pueblo colombiano porque la economía de los menos está por encima de la vida de los más.
Ese es el viejo criterio de la plutocracia, defender al hombre, defender las garlanchas, no por el hombre mismo, sino por lo que el hombre pueda dejarse devorar de la insaciable sed de dinero de los que tienen dinero. Nosotros decimos cosa distinta, nosotros no hablamos de esas minucias, que son todas tendientes a saber cómo se le exprime la última gota al hombre dándole el estímulo de pagarle más para que pueda consumir más alcohol y tener más sífilis.
Nosotros tenemos un sentir humano distinto, diverso de estas cosas, nosotros no decimos que el hombre debe ser un esclavo de la economía, decimos que la economía debe estar al servicio del hombre. Pero es que para nosotros es igual el hombre conservador que liberal que socialista que comunista. Tenemos un sentido diverso de la economía, no la encontramos a través del hombre. No creemos que solamente en uno de sus círculos se ataca a esa grandeza devorante y asoladora.
Que llama demagogia a esto que yo digo, porque no puede directamente negar la verdad y la justicia y que se siente estadista solamente porque carece de vibraciones de corazón y del espíritu, estadista simplemente porque nada aman, estadista simplemente porque les falta el carácter para decir lo que su corazón siente y su mente piensa, estadistas porque les falta el fuego interno para la rebeldía, estadistas porque si están con Laureano Gómez se lo tragan y no son capaces de votar en los senados, estadistas porque se dejan manejar, estadistas porque no tiene la fuerza humana que nosotros tenemos, ¡Pues en buena hora que no nos crean estadistas! porque nosotros queremos ser, cerebros, si, pero cerebros iluminados ardidos por el fuego de nuestro corazón.
Se equivocan si creen que a esta raza colombiana la puedan barrer. Que nos hablen de esto los candidatos de la oligarquía… a los pueblos no se les puede robar el sentido de su nacionalismo en cuanto el nacionalismo no sea agresivo no sea repulsión del elemento extranjero que debe ser fraternalmente acogido entre nosotros en cuanto venga a prestar un beneficio en cuanto no sea agresión al extranjero que afortunadamente nosotros no podemos realizar, pero en cuanto sea estímulo de nuestra propia razón de ser orgullo de nuestra propia raza, veneración a nuestras tumbas porque eso no es lenguaje ni demagógico ni retórico que los hombres que hemos cruzado universidades sabemos: que el hombre es como las plantas que la planta da fruto y flores no por la planta misma sino por el surco y la tierra donde ha prendido y que el hombre y un pueblo no pueden ser grandes y fuertes sino en razón de las tumbas donde tiene el alimento para su futuro
No nos roban nuestra fisionomía no nos roban nuestro propio aliento de ayer Nuestras madres, y nuestras tumbas de nuestras madres y nuestros abuelos, son el altar donde llegamos a abrevar nuestras energías para el mañana Nos sentimos muy orgullosos de esta vieja raza indígena y odiamos a estas oligarquías que nos ignoran y detestamos a esta gente que odia al pueblo y creen que a la raza colombiana se le pueden volver las espaldas y que el país político puede jugar con los dados de su actividad sobre la túnica de nuestro patriotismo
Estamos defendiendo cosas como lo veis demasiado grandes y nos hablan de personalismo… no nos hablen mañana de candidatos a los cuales nos van a inventar sobre el pretexto del pánico liberal nada de pánicos, el pánico se lo dejamos a la gente cobarde que no sabe sentir como nosotros lo que esta raza nuestra sentimos Nada de conspiraciones, nos reímos de las habilidades
Flexible he sido, pero inflexible en la defensa del procedimiento y de la doctrina [Flexible para todo lo que se diga salvar al partido liberal pero no al partido liberal como un desprecio a la voluntad popular sino al partido liberal como un sentido de transformación ¡que haga la nueva república que Colombia necesita!] La plutocracia conservadora que veía la transformación de las masas conservadoras hacia esta gran noción de una república nueva Ha querido con su dinero oponerse Y habla de unión nacional
Qué nos dirán ahora, los que ayer nos trataban de conservadores Qué nos dirán ahora los que ayer nos ultrajaban y nos ignoraban Qué nos dicen ahora los que están provocando de forma que ellos no pueden seguir utilizando la rabia popular Qué nos pueden decir cuando estamos realizando la batalla de una nueva expresión y de una nueva realidad nacional que tiemblen los vacilantes yo me siento y sé que estoy respaldado pero si no lo estuviera tengo que repetir aquí la frase Mas vale una bandera limpia solitaria sobre una cumbre, que cien banderas tendidas sobre el lodo
Entonces yo lo único que le pido al pueblo es que él decida pero que decida no solamente en este ambiente y en estas inmensas manifestaciones Que dentro del orden, porque os van a provocar el desorden porque va a haber saboteadores de violencia a los cuales debéis castigar violentamente
Nada de desordenes fuerza contra el desorden. Podéis tener esta seguridad Yo os lo juro por mis mayores y me acuerdo ahora de cosas sagradas que amo desde lo mas intimo de mi ser y que son la razón misma de mi existencia y que ahora se atraviesan en mi como una llama profunda de iluminación yo os lo juro por ellos que no os dejare pero vosotros tenéis que jurar conmigo lo mismo
No estáis en unas elecciones, no gentes de todos los órdenes conservadores y liberales ¡os están engañando las oligarquías! ¡En pie nosotros los oprimidos y engañados de siempre! ¡en pie nosotros los burlados de todas las horas! ¡en pie los nosotros los macerados como yo ! a quien la fortuna y un divino ser del cual ahora me acuerdo me dio las fuerzas para esta batalla ¡en pie vosotros los que sabéis sentir y no tenéis la frialdad dolosa de los académicos en pie vosotros que yo os juro que en el momento de peligro cuando la orden de batalla haya que darla yo no me quedaré en mi biblioteca sabed que el signo de esa batalla será mi presencia en las calles a la cabeza de vosotros
Yo sé que los engañadores de todas las horas, los que hablan de personalismo toda esta gente fría toda esta gente a la cual le falta el correr tremendo de la vida de la historia y la vida de la pasión ahora se esta riendo de vosotros y de mi y nosotros les vamos a hacer cambiar esa sonrisa por la mueca del amargar de la derrota
Nosotros hemos leído muchos libros y pasado universidades no asi como asi a la manera de ellos tenemos una estructura mental que ellos no tienen nos hemos quemado demasiado las pestañas, hemos encontrado demasiados obstáculos y de tanto libro, y de tanto maestro, y de tantas cátedras que no las han tenido hemos sacado solo esto hay una brújula que es nuestro corazón hay algo profundo que es la intuición, aquella divina intuición de nuestra madre superiora la sabiduría aquel sentir que solo el pueblo tiene aquella sabiduria que no es esquema geométrico sino turbulencia de la biología. Grito del alma, Fuego de la especie Creación del ritmo que nos dice donde está el mañana y que es lo que debemos abominar del hoy y olvidar del pasado Nosotros lo sabemos con fe heroica Serán engañados si nos atraviesan estos ajedrecistas del cálculo. Candidatos y jugadas y gentes que vienen a convenciones previamente facturadas y preparadas y manzanillos de todo pelambre que vienen a simular una opinión que ellos no tienen gentes que están esperando con el fraude.
Se engañan Yo no sé si también me engañe Pero yo me he recorrido el país esta gente lo niega esta gente llega a farsas como la de Barranquilla donde había cien mil hombres donde no hay sino solo dos mil conservadores y después se daban el consuelo de decir que era que los conservadores habían recibido la orden de acudir a mis manifestaciones
Esta gente se engaña y simula esta gente no cree en el pueblo colombiano y yo creo en el pueblo colombiano Y aquí hay algo distinto de la cosa electorera aquí hay una fuerza colombianista que no quiere dejarse ultrajar en sus antecedentes y en la gloria de sus mayores, aquí hay una fuerza de futuro donde miran los ojos de liberales y conservadores no hacia un socialismo comunismo pero si hacia una justicia algún alto de justicia
Yo no creo que seáis inferiores y entonces yo digo aquí a vosotros en Bogotá a la gente de todo Colombia no hay sino una solución
A LAS CALLES PERMANENTEMENTE SI ES QUE EN VERDAD
TENÉIS LA POTENCIA DE LUCHA PARA DAR LA BATALLA
Aquí no puede haber mas combinaciones aquí no puede haber todo este enjambre de cosa tortuosa Vamos a ver si el pueblo colombiano es digno de esta campaña Yo no le digo que me siga ni digo que quiero ser candidato digo que él lo resuelva y si se sale a las calles y si libra la batalla de ahora hasta el 5 de mayo que lo digan en las calles que lo digan en las veredas que lo digan en los pueblos que lo digan en las capitales de departamentos que lo diga la voz clamorosa de vosotros en Bogotá ni un momento de quebranto ante la jugada de los anedrines la voz clamorosa de las masas en las plazas y las calles
Ahora sí para terminar
PUEBLO POR LA RESTAURACIÓN MORAL ¡A LA CARGA! PUEBLO POR VUESTRA VICTORIA ¡A LA CARGA! PUEBLO POR LA DERROTA DE LA OLIGARQUÍA ¡A LA CARGA! PUEBLO POR VUESTRA VICTORIA
JORGE ELIÉCER GAITÁN
[1] Nacido en Manta (Cundinamarca), Colombia, Gaitán llegó a ser uno de los mejores penalistas y políticos de su época. Fue el capitán del "país nacional" que se enfrentó valerosamente al "país político" y que magistralmente diferenció en el célebre discurso que publicamos, señalando la politiquería, la corrupción, el fraude y el engaño como las plagas que carcomían a su país, oprimían a su pueblo y no le permitían progresar. El 9 de abril de 1948 lo asesinan en su oficina. Se ha escrito muchas cosas sobre este hecho que dio lugar al Bogotazo, pero sin duda las tres balas que segaron su vida, se convirtieron en el detonante que partió en dos la historia del siglo XX en Colombia.

viernes, 18 de octubre de 2019

Hace 73 años Jorge Eliécer Gaitán hablaba en Venezuela




DISCURSO IMPROVISADO EN LA CIUDAD DE CARACAS, DURANTE LA CONMEMORACIÓN DEL PRIMER ANIVERSARIO DE LA CAÍDA DE LA DICTADURA MILITAR VENEZOLANA
Jorge Eliécer Gaitán 
18 de Octubre de 1946

Hombres y mujeres de Venezuela:
Yo, que pertenezco a un gran país cuyo pueblo es superior a sus dirigentes, al ver la muchedumbre de rostros morenos que están reunidos en esta plaza, he experimentado hoy una emoción que hace contraste con la sensación de angustia que siendo estudiante experimentara ayer, ante el dolor y la tragedia que se agolpaban sobre el alma grande de los herederos de Bolívar.
Hasta ayer yo sabía que las dolientes masas venezolanas, vuestros abuelos, vuestros padres y vuestros hermanos, rumiaban su dolor en las mazmorras que eran deshonra de América y que existía en esta tierra admirable una pequeña minoría oligárquica que disponía abusivamente de los destinos de esta patria del Libertador, a espaldas del pueblo, contra el pueblo y sin el querer del pueblo.
Pero yo, capitán de multitudes de Colombia, vengo a contemplaros vibrantes y plenos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, irrumpiendo en esta plaza; y a decir desde esta tribuna a todas las gentes de Venezuela que de ahora en adelante sólo habrá una voz que mande sobre esta tierra sagrada: ¡la voz del pueblo, por el pueblo y para el pueblo!
Estáis en la primera etapa de vuestro recorrido inexorable. Habéis comenzado a conquistar vuestra libertad política, la cual apenas será formal si en posteriores épocas no llegáis a la conquista de la libertad económica y social. Pero esta primera etapa la tenéis que defender, modelar y terminar con bravura, con tenacidad, con coraje, y sin vacilaciones ni desmayos. Afortunadamente tenéis a la cabeza capitanes y gonfaloneros que jamás, estoy seguro, traicionarán vuestro interés ni vuestros anhelos.
Hacéis bien en defender corajudamente esa obra; en conquistar previamente esa libertad política formal que nosotros, los colombianos ya conquistamos, y que os preparéis para una nueva etapa de las realizaciones por venir. Ya nadie –de ello estoy cierto y esa la razón de mi emoción profunda– podrá poner al margen de su destino al pueblo de Venezuela. Ahora va a ser él, como los demás pueblos de nuestra América, de nuestra América morena, quien va a darse libremente su propio gobierno.
Nosotros hemos aprendido a reírnos de esas generaciones decadentes que ven a las muchedumbres de nuestro trópico como a seres de raza inferior. Inferiores son ellos que carecen de personalidad propia y se dejan llevar por algunas mentes esclavas de la cultura europea. ¡Mentira la inferioridad de nuestros pueblos; mentira la inferioridad de nuestros países; mentira la debilidad de nuestras razas mestizas!
Yo le pidiera a las más antiguas y grandes razas de la tierra que vinieran a esta América; que se adentraran como nuestros mulatos en las selvas del trópico; que trabajaran como lo hacen los hombres nuestros 12 y más horas, casi sin salario y siempre desnutridos; que sufrieran los dolores de nuestro pueblo; sintieran a la selva envolviéndolos; supieran lo que son los niños sin escuela y sin cultura; lo que es la muchedumbre sin defensa en el campo, sin poder satisfacer el apetito de la belleza y del amor que se les niegan y saborean tan sólo el dolor y la angustia permanentes. Que vengan los europeos a presenciar el drama de esta masa enorme de América devorada por el paludismo, con gobiernos que le han vuelto la espalda a su gente para enriquecerse en provecho propio; que vengan a contemplar las inclemencias perpetuas que vivimos los habitantes del trópico, y entonces tendrán que comprender cuán brava es la gente nuestra, qué brava gente sois vosotros, y reconocer la falsedad de su concepto sobre la inferioridad de las masas americanas. Porque aquí y en el Perú y en todas nuestras naciones sucede lo que yo afirmo que pasa en Colombia: "El pueblo es superior a sus dirigentes".
Estos pueblos hermanos conservan sus peculiares notas, sus realidades diversas, pero cada día se acercan más los unos a los otros. Y esas distintas realidades pueden condensarse en una sola afirmación que hace temblar el criterio feudal de las castas minoritarias que todavía en América imperan; pueden sintetizarse en el deseo que todos anhelamos y que todos impondremos: i queremos que los amos sean menos amos para que los siervos sean menos siervos; queremos que los poderosos sean menos poderosos para que los humildes sean menos humildes y queremos que los ricos sientan que deben ser menos ricos! ¡para que los pobres reciban mejor remuneración por su trabajo!
Pueblo: Ni un paso atrás en esta maravillosa obra que estáis realizando con un gobierno comprensivo y sin una vacilación, porque el ritmo de vuestros corazones es el mismo ritmo del corazón de todos los hombres de América.
El hombre vale por su tenacidad. El hombre vale por la rotundidad que ponga en el amor a sus ideas. Nada puede detener al pueblo ni hacerlo vacilar y si un solo varón quedara en Venezuela de todos los que aspiran a ser libres; que ese hombre solo se sienta obligado a la batalla, porque yo diría que ¡vale más una bandera solitaria sobre una cumbre limpia que cien banderas extendidas sobre el lodo!
JORGE ELIÉCER GAITÁN

viernes, 15 de febrero de 2019

Hace 71 años hablaba el gran Jorge Eliécer Gaitán




LA CIUDAD DE MANIZALES, CAPITAL DEL DEPARTAMENTO DE CALDAS, COLOMBIA, EN HOMENAJE PÓSTUMO ANTE LA TUMBA DE LOS MUERTOS ASESINADOS DURANTE LA VIOLENCIA POLÍTICA EN EL AÑO 1948
Oración por los humildes
Jorge Eliécer Gaitán 
15 de Febrero de 1948

Compañeros caídos en la lucha:
Discurría vuestra existencia de hombres buenos, de gente honrada y sencilla, sobre las mansas aguas, hacia el destino de todo humano vivir, cuando un golpe aleve de hombres malos y crueles os arrojó hacia las playas del silencio y de la muerte.
Verdad es que los hombres de ánima helada os arrancaron de nuestro lado, de nuestros brazos, de nuestras luchas, pero sólo consiguieron multiplicaros en lo íntimo de nuestra devoción, de nuestro recuerdo y nuestro afecto.
Verdad es que vuestras pupilas ya no se encienden en luz de amor por vuestras madres, por vuestras novias o por vuestros hijos: hombres malos las apagaron.
Verdad es que vuestras gargantas no serán ya el alegre clarín para cantar los cantos de la democracia que nuestras huestes cantan: hombres malos las silenciaron.
Verdad es que vuestros corazones no vibrarán más al ritmo de las emociones de los libres que las ideas liberales alientan: hombres malos las detuvieron.
Verdad es que vuestros brazos y vuestros músculos no modelarán ya sobre la tierra o en el taller el crecer del fruto y la riqueza de que la patria ha menester: hombres malos os lo impidieron.
Verdad es todo esto. Dolorosa verdad, angustiosa verdad, que golpea con golpe de ola la noche sobre nuestro corazón. Pero es verdad a medias.
La tiniebla de vuestras pupilas se ha trocado en luz de estrella conductora de nuestras gentes del partido liberal.
El silencio de vuestras gargantas es ahora grito de justicia en nuestras gargantas; el desaparecido ritmo de vuestros corazones es ahora indomable raudal de energía para nuestra fiera voluntad de lucha.
Vuestros miembros inmovilizados son ahora centuplicada fuerza que nos empuja sin tolerar descansos; y que no ha de suspenderse hasta devolver a la República el camino de la piedad, del bien y de la fraternidad, que hombres de aleve entraña les han robado.
Verdad es, compañeros de lucha, tronchadas vidas, buenas y humildes, que os lloramos. Pero nuestro decoro nos impide lloraros adentro. Y en el río interior de nuestro llanto ahogaremos las dañadas plantas que envenenaron con su perfidia el destino de la patria.
Compañeros de lucha: sólo ha muerto algo de vosotros, porque del fondo de vuestras tumbas sale para nosotros un mandato sagrado que juramos cumplir a cabalidad. Seremos superiores a la fuerza cruel que habla su lenguaje de terror a través del iluminado acero letal. El dolor no nos detiene sino que nos empuja. Y algo profundo nos dice que al destino debemos gratitud por habernos ofrecido la sabia lección y la noble alegría de vencer obstáculos, de dominar dolores, de mirar en lo imposible nada más que lo atrayentemente difícil. Vuestras sombras son ahora la mejor luz en nuestra marcha.
Compañeros de lucha: os habéis reincorporado al seno de la tierra. Ahora, con la desintegración de vuestras células, vais a alimentar nuevas formas de vida. Vais a sumaros al cosmos infinito que desde la entraña oscura e insomne, alimenta al árbol y a la planta que sirven de alegría a nuestros ojos y de pan a nuestro diario vivir. Pero algo más vais a darnos a través de vuestro recuerdo, ya que la muerte en lo individual no es sino un parpadear de la vida hacia formas más elevadas de lo colectivo y de su ideal.
Compañeros de lucha: al pie de vuestras tumbas juramos vengaros, restableciendo con la victoria del partido liberal los fueros de la paz y de la justicia en Colombia. Os habéis ido físicamente, pero qué tremendamente vivos estáis entre nosotros.
Compañeros: vuestro silencio es grito. Vuestra muerte es vida de nuestro destino final
JORGE ELIÉCER GAITÁN