Mostrando entradas con la etiqueta María Eva Duarte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta María Eva Duarte. Mostrar todas las entradas
miércoles, 17 de mayo de 2017
Evita y la importancia de defender la Patria
"DEFENDER A LA PATRÍA".
Para defender la justicia social, la independencia económica y la soberanía política no necesitaríamos venir a esta Escuela Peronista; eso nos lo enseño Perón el día que apareció en la Patria; eso nos lo enseña Perón todos los días con su ejemplo, con su vida espartana y de patriótico sacrificio, que nos enorgullese a todos.
Esas tres cosas nos la enseñará siempre el recuerdo ilustre del general Perón, y las futuras generaciones de argentinos, al elevar su memoria hacia Perón, sabrán que tienen que cumplir aquellos tres objetivos, haciendo cada día más feliz a la Patria, engrandeciéndola económica y políticamente y velando por su soberanía, jamás desmentida, pues la hemos sentido siempre anidada en nuestro corazón, aunque el general Perón fué quien nos hizo poner de pie a todos los argentinos para defenderla.
María Eva Duarte de Perón. Historia del Peronismo.
domingo, 7 de mayo de 2017
La dama de la esperanza nacía hace 98 años
LA CAUSA DEL “SACRIFICIO INCOMPRENSIBLE”
El tema de los ricos y de los pobres fue, desde entonces, el tema de mis soledades. Creo que nunca lo comente con otras personas, ni siquiera con mi madre, pensaba en él frecuentemente.
Me faltaba sin embargo, todavía, dar un paso más en el camino de mis descubrimientos.
Yo sabía que los pobres eran más que los ricos y estaban en todas partes.
Me faltaba conocer todavía la tercera dimensión de la injusticia.
Hasta los once años creí que había pobres como había pasto y que había ricos como había arboles.
Un día oí por primera vez de los labios de un hombre de trabajo que había pobres porque los ricos eran demasiado ricos; y aquella revelación me produjo una impresión muy fuerte.
Relacioné aquella opinión con todas las cosas que había pensado sobre el tema… y casi de golpe me di cuenta que aquel hombre tenía razón. Más que creerlo por un razonamiento, “sentí” que era verdad.
Por otra parte, ya en aquellos tiempos creía más en lo que decían los pobres que los ricos porque me parecían más sinceros, más francos y también más buenos. Con aquel último paso había llegado a conocer la tercera dimensión de la injusticia social.
Este último paso del descubrimiento de la vida y del problema social lo da indudablemente mucha gente. La mayoría de los hombres y mujeres saben que hay pobres porque hay ricos pero lo aprende insensiblemente y tal vez por eso les parece natural y lógico.
Yo reconozco que lo supe casi de golpe y que lo supe sufriendo y declaro que nunca me pareció ni lógico ni natural.
Sentí, ya entonces, en lo íntimo de mi corazón algo que ahora reconozco como sentimiento de indignación. No comprendía que habiendo pobres hubiese ricos y que el afán de éstos por la riqueza fuese la causa de la pobreza de tanta gente.
Nunca pude pensar, desde entonces, en esa injusticia sin indignarme, y pensar en ella me produjo siempre una rara sensación de asfixia, como si no pudiendo remediar el mal que yo veía, me faltase el aire necesario para respirar.
Ahora pienso que la gente se acostumbra a la injusticia social en los primeros años de la vida. Hasta los pobres creen que la miseria que padecen es natural y lógica. Se acostumbran a verla o sufrirla como es posible acostumbrarse a un veneno poderoso.
Yo no puedo acostumbrarme al veneno y nunca, desde los once años, me pareció natural y lógica la injusticia social.
Esto es tal vez lo único inexplicable de mi vida; lo único que ciertamente aparece en mí sin causa alguna.
Creo que así como algunas personas tienen una especial disposición del espíritu para sentir la belleza como no la sienten todos, más intensamente que los demás, y son por eso poetas o pintores o músicos, yo tengo, y ha nacido conmigo, una particular disposición del espíritu que me hace sentir la injusticia de manera especial, con una rara y dolorosa intensidad.
¿Puede un pintor decir por qué él ve y siente los colores? ¿Puede un poeta explicar por qué es poeta?
Tal vez por eso yo no puede decir jamás por qué “siento” la injusticia con dolor y por qué no terminé nunca de aceptarla como cosa natural, como lo acepta la mayoría de los hombres.
Pero, aunque no pueda explicarse a sí mismo, lo cierto es que mi sentimiento de indignación por la injusticia social es la fuerza que me ha llevado de la mano, desde mis primeros recuerdos, hasta aquí… y que ésa es la causa última que explica cómo una mujer que apareció alguna vez a la mirada de algunos como “superficial, vulgar e indiferente”, pueda dedicarse a realizar una vida de “incomprensible sacrificio”.
Eva Perón.
La razón de mi vida
viernes, 14 de abril de 2017
"SOY UNA MUJER IDEALISTA". (Eva Perón)
Yo soy una mujer idealista. He abrazado con amor la causa del pueblo, y en eso tengo que dar gracias a Perón y a Dios por haberme iluminado bastante joven, como para poder ofrecer una vida posiblemente larga al servicio de la causa del pueblo, que, por ser la causa del hombre, es una causa superior. Como mujer idealista y joven, entonces, no podía aceptar y me daba náusas - como decía Cristo - que hombres tibios, pero cobardes, no sostuvieran con la sinceridad, con la honradez y con el espíritu de sacrificio que hay que sostener la verdadera bandera, que es la de la felicidad y la de la seguridad mundial.
Eva Perón. Historia Del Peronismo.
viernes, 8 de julio de 2016
miércoles, 7 de mayo de 2014
Evita nacía hace 95 años
" Ha llegado la hora de la mujer que piensa, juzga, rechaza o acepta, y ha muerto la hora de la mujer que asiste, atada e impotente, a la caprichosa elaboración política de los destinos de su país, que es, en definitiva, el destino de su hogar. Ha llegado la hora de la mujer argentina, íntegramente mujer en el goce paralelo de deberes y derechos comunes a todo ser humano que trabaja, y ha muerto la hora de la mujer compañera ocasional y colaboradora ínfima. Ha llegado, en síntesis, la hora de la mujer argentina redimida del tutelaje social, y ha muerto la hora de la mujer relegada a la más precaria tangencia con el verdadero mundo dinámico de la vida moderna."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



